La preocupación cunde en la Policía francesa después de conocerse que el asesino de la Prefectura guardaba en su casa datos confidenciales y personales de al menos una decena de sus colegas funcionarios.
Los almacenaba en material informático y en memorias USB que han sido incautadas y en las que también se han descubierto vídeos con decapitaciones y propaganda de la organización terrorista Daesh, aunque por el momento no se sabe si pudo divulgar esa información o compartirla con terceros.
De lo que no hay duda, es de su radicalización y de que hubo fallos y errores en el sistema al no detectarla.
Las cuatro víctimas recibirán esta mañana un homenaje nacional presidido por Emmanuel Macron.
