La crisis migratoria que vive Ceuta desde finales de julio ha transformado la vida cotidiana de parte de sus vecinos. Miles de migrantes continúan fuera de los centros de acogida, mientras algunos ceutíes relatan a Onda Cero que han cambiado sus rutinas y que sienten miedo, especialmente en las zonas próximas a las playas donde se han instalado asentamientos.
Son testimonios que llegan después de que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, calificara como "subjetiva" la sensación de inseguridad existente en la ciudad. Una expresión que este lunes, durante una nueva visita a Ceuta, ha vuelto a perseguirle.
Preguntado directamente por aquellas declaraciones, Marlaska ha evitado desdecirse y ha defendido la evolución de los datos de criminalidad durante su etapa al frente de Interior. "Me parece absolutamente hipócrita que hablen de seguridad aquellos que en sus momentos de gestión tenían unos índices de criminalidad en Ceuta ocho puntos superior a la media nacional", ha respondido.
El ministro ya había reiterado días atrás en el Senado que él mismo se "sentiría subjetivamente inseguro" si estuviera en Ceuta, aunque rechazó vincular esa percepción con un deterioro objetivo de la seguridad y acusó al PP de fomentar la "xenofobia" y la "confrontación".
"En la periferia sí se siente una verdadera inseguridad"
Onda Cero ha recorrido este lunes las calles de Ceuta para conocer cómo están viviendo la situación quienes permanecen en la ciudad. Y algunos de los testimonios recogidos dibujan una realidad marcada por el miedo y la preocupación.
"Te vas a la periferia, que es realmente donde vivimos nosotras, y ahí sí que se siente una verdadera inseguridad", explica una vecina.
Mucho más contundente es otra residente de la zona del Trampolín, uno de los puntos especialmente afectados por la presencia de personas que permanecen fuera de los recursos de acogida.
"Vivo en el Trampolín y yo llevo 50 días sin dormir", asegura.
Otro vecino resume su percepción con pocas palabras: "Nos tienen abandonados, tirados... porque también somos españoles". En otro de los testimonios una persona asegura que un amigo suyo fue apuñalado hasta en cuatro ocasiones para robarle sus pertenencias.
Entre Benítez y el Trampolín se han formado asentamientos en los que permanecen migrantes que todavía no han sido derivados a los recursos habilitados.
En estas zonas han surgido también pequeños mercadillos improvisados donde se vende ropa y comida. Durante el recorrido de Onda Cero, algunos de los propios migrantes reconocen que entre las personas que permanecen allí "hay personas de bien y personas no bien". Los sindicatos policiales, por su parte, vienen alertando de un creciente uso de armas blancas.
Entre 3.000 y 3.500 migrantes continúan en las calles
El propio Marlaska ha reconocido este lunes que todavía hay entre 3.000 y 3.500 migrantes en las calles de Ceuta, fuera de los centros habilitados. Interior trabaja ahora para ampliar la capacidad de acogida hasta alcanzar entre 9.000 y 10.000 plazas.
