El Salón de Plenos del Tribunal Supremo ha marcado la apertura del nuevo curso judicial. Una apertura que ha sido presidida por el rey Felipe VI y donde también han intervenido la fiscal general del Estado, Teresa Peramato, y la presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Isabel Perelló.
En este sentido, la presidenta del CGPJ ha aprovechado su discurso para denunciar el cuestionamiento en los últimos tiempos de la independencia de jueces y magistrados, quienes han sufrido acusaciones expresas y generalizadas de adoptar "decisiones por razones políticas, y no jurídicas".
Según ha subrayado, estas denuncias suponen un acto de extrema gravedad, ya que puede llegar a suponer la atribución de una "conducta delictiva". "Una acusación así pone en cuestión que la actuación judicial responde al derecho, y compromete al estado de derecho".
Asimismo, ha destacado que cada vez que se ataca a un juez, es el estado de derecho lo que se pone en tela de juicio. "Cuando la crítica se transforma en una descalificación, el daño no se limita al juez, se proyecta sobre toda la función jurisdiccional", ha detallado la presidenta, haciendo referencia al debilitamiento de la confianza de los ciudadanos en la justicia.
La descalificación a jueces y magistrados
La presidenta del CGPJ ha ahondado en la importancia de la independencia judicial, por lo que ha recalcado que la descalificación de los jueces no puede convertirse en un "instrumento de presión" sobre el ejercicio de la jurisdicción.
Perelló ha apuntado que si estas descalificaciones provienen de quienes ejercen responsabilidades institucionales, "la gravedad es mayor".
Por otro lado, la presidenta del alto tribunal ha explicado que la lealtad institucional constituye un principio estructural del estado que exige que cada poder publico "actue en el marco de su ámbito constitucional", reconociendo la "legitimidad y la función de los demás".
Pido respeto a la labor jurisdiccional y que se permita el trabajo de los jueces", ha concluido, al tiempo que ha agradecido la labor de todos los trabajadores del entorno judicial.
Una respuesta para Ceuta
Otro de los temas tratados en el discurso de la presidenta ha sido la crisis migratoria en Ceuta. Tal y como ha afirmado, Ceuta exige una respuesta que "preserve la integridad" de las fronteras y el control ordenado de los accesos.
Perelló ha querido mandar un recuerdo especial hacia las personas "que han fallecido en la grave crisis en la que está sumida Ceuta" tras la entrada masiva de miles de personas entre el 30 y el 31 de julio.
"En una situación tan complicada, los ciudadanos pueden confiar en el compromiso del Poder Judicial con el Estado, y en que los jueces van a seguir trabajando, velando por los derechos de los afectados y por el cumplimiento de la ley", ha afirmado la presidenta del CGPJ.
A su juicio, la realidad que sufre el pueblo de Ceuta "exige una respuesta que preserve la integridad de nuestras fronteras y el control ordenado de los accesos, y que asegure, al mismo tiempo, la aplicación de las garantías previstas en nuestro ordenamiento".
Perelló ha expresado sus condolencias, en nombre del Poder Judicial, a las familias y allegados de quienes han perdido la vida en esos graves acontecimientos, y su reconocimiento y gratitud a quienes han participado en las labores de rescate, asistencia y extinción.

