OBITUARIO

Muere Javier Moscoso, ministro de Felipe González que dio nombre a los días libres de funcionarios

El que fue fiscal general del Estado, fallece a los 90 años en Alicante.

Gonzalo Ríos Díez

Madrid |

Muere Javier Moscoso, ministro de Felipe González que dio nombre a los días libres de funcionarios
Muere Javier Moscoso, ministro de Felipe González que dio nombre a los días libres de funcionarios | Agencia EFE

Javier Moscoso, el que fue ministro en la primera presidencia de Felipe González y fiscal general el Estado entre 1986 y 1990, ha fallecido este jueves en Jávea (Alicante) a los 90 años.

Fue doctor en Derecho, abogado del Estado y miembro de la Carrera Fiscal desde el año 1960, destinado durante más de 20 años como fiscal de la Audiencia Territorial de Navarra. Nacido en Logroño en el año 1934, le dio nombre a los días libres de los funcionarios, los 'moscosos'.

Una carrera profesional polivalente

Moscoso estudió Derecho en la Universidad de Zaragoza y se diplomó en Derecho Comparado en la Universidad de Estrasburgo en Francia. En 1979 fue elegido diputado por Navarra con UCD y fue portavoz en la comisión de Justicia durante la tramitación de la Ley de Divorcio. En esa época ocupó cargos como secretario general de Relaciones con las Cortes o secretario técnico para las Relaciones con la Administración de Justicia.

En 1981 fundó su propio partido, Acción Democrática (PAD), junto a Francisco Fernández Ordóñez. En las elecciones de 1982, con su partido en las listas del PSOE, fue elegido diputado por Madrid y González le nombró ministro de la Presidencia en su primera legislatura. Ayudó a promover leyes como la de Incompatibilidades de altos cargos, la Reforma de la Función Pública o la Ley de Ayudas a la Prensa.

Su figura pasó a la historia por la creación de los moscosos, los días de libre disposición para los empleados públicos, que llevan su nombre. Su hijo siguió sus pasos en la política y fue diputado socialista por Navarra de 2004 a 2015.

Fiscal general del Estado en 1986

Como fiscal general del Estado presentó varias querellas contra Herri Batasuna defendiendo la ilegalización del partido. Años después y tras dejar la fiscalía en 1990, fue también presidente del Consejo de Redacción de la Editorial Aranzadi. En 1996 fue elegido vocal del Consejo General del Poder Judicial y Zapatero le nombró, en 2006, como interlocutor en los contactos con ETA tras los atentados en Barajas.