UNIÓN EUROPEA

España reprocha no haber sido invitada a la reunión de la UE y responden que fue Sánchez el que lo consideró inconveniente

Antes de la reunión convocada por el Consejo Europeo, una veintena de líderes se reunió en un hotel cercano para tratar temas económicos.

ondacero.es

Madrid |

Giorgia Meloni y Pedro Sánchez en una foto de archivo
Giorgia Meloni y Pedro Sánchez en una foto de archivo | Europa Press

España ha trasladado a Italia su malestar por la celebración de una reunión previa a la cumbre informal de líderes de la Unión Europea celebrada este jueves en Bélgica, al considerar que ese encuentro, organizado junto a Alemania y Bélgica, mina principios básicos del funcionamiento comunitario. El Gobierno de Pedro Sánchez subraya que este tipo de iniciativas, al margen de los foros oficiales, no contribuyen a reforzar la cohesión entre los Veintisiete.

La controversia se produjo en el marco de la cita convocada por el presidente del Consejo Europeo, António Costa, en el castillo de Alden Biesen, en la localidad belga de Bilzen. El encuentro informal tenía como objetivo abordar la profundización del mercado único y la mejora de la competitividad de la economía europea, en un momento en que la UE busca reforzar su posición industrial y estratégica.

Sin embargo, antes de esa reunión formal, una veintena de líderes europeos mantuvieron un encuentro de coordinación en un hotel cercano. La cita fue impulsada por el canciller alemán, Friedrich Merz; la primera ministra italiana, Giorgia Meloni; y el primer ministro belga, Bart de Wever, con la intención de alinear posiciones en torno a la agenda económica.

A la reunión asistieron, además de sus promotores, los jefes de Estado o de Gobierno de Francia, Austria, Dinamarca, Finlandia, Suecia, Grecia, Hungría, Luxemburgo, Países Bajos, Polonia, República Checa, Rumanía, Bulgaria, Chipre, Croacia y Eslovaquia. En total, participaron veinte países.

Por el contrario, no fueron invitados el presidente del Gobierno español ni los líderes de Portugal, Irlanda, Estonia, Letonia, Lituania, Malta y Eslovenia. La ausencia de estos ocho Estados ha generado incomodidad en algunos de ellos, especialmente en España, que ha optado por expresar formalmente su desacuerdo.

Reproche por la reunión al margen de la cumbre

Fuentes del Ejecutivo español explicaron que se pusieron en contacto con el Gobierno italiano no para solicitar una invitación, sino para advertir de que este tipo de fórmulas minan los principios básicos de la Unión Europea. A su juicio, en lugar de acercar soluciones y consensos, este tipo de grupos reducidos pueden alejar posiciones dentro del bloque comunitario.

El encuentro previo estaba centrado en avanzar en la desregulación y simplificación del mercado único, una línea que viene siendo promovida por Alemania y a la que se ha sumado Italia. Sus defensores consideran que esa estrategia permitiría extraer mayor potencial de la economía europea y reforzar la capacidad industrial de los Veintisiete.

Sánchez no realizó declaraciones al término de la cumbre en Alden Biesen y se dirigió directamente al aeropuerto de Lieja para regresar a Madrid. Desde el Gobierno se recalcó, no obstante, que el presidente sí participó en la reunión oficial convocada por António Costa, en la que estuvieron representados todos los socios comunitarios.

Ante la queja de España, el Ejecutivo de Giorgia Meloni señaló que ambos mandatarios intercambiaron puntos de vista en los márgenes de la cumbre informal y que, en esa conversación, Sánchez no planteó objeciones por no haber sido invitado al encuentro previo.

El Gobierno replicó que su posición no responde a una cuestión de invitación, sino al significado político del hecho de organizar una reunión paralela. Asimismo, subrayó que las quejas o discrepancias entre Estados miembros no tienen por qué trasladarse necesariamente de forma directa entre jefes de Gobierno, ya que existen canales diplomáticos habituales y constantes.

Costa apela al consenso en el Consejo Europeo

En línea con la posición española, el presidente del Consejo Europeo expresó su descontento con la iniciativa. Según fuentes comunitarias, António Costa trasladó a Meloni, Merz y De Wever que para avanzar en la agenda de competitividad es imprescindible preservar el consenso entre los Veintisiete.

Costa defendió que el lugar adecuado para construir esa unidad es el propio Consejo Europeo y advirtió de que la formación de grupos paralelos puede resultar contraproducente para el objetivo de reforzar la cohesión y la eficacia de la Unión en un ámbito estratégico como el mercado único.

Por su parte, Meloni defendió en redes sociales la creación de este grupo de trabajo informal centrado en la competitividad europea y anunció que sus integrantes tienen previsto volver a reunirse al margen del Consejo Europeo de marzo en Bruselas.