elecciones en Andalucía

Las elecciones andaluzas fuerzan la salida de Montero del Gobierno y sitúan a Sánchez ante el desafío de relevarla

La convocatoria obliga a Sánchez a tomar decisiones para remodelar su gobierno con la duda de cuál será el alcance de la reforma.

Juanma Moreno convoca las elecciones en Andalucía para el próximo 17 de mayo

Javier Matiacci

Madrid |

María Jesús Montero en una foto de archivo
María Jesús Montero en una foto de archivo | Europa Press

La convocatoria de elecciones en Andalucía ha activado una cuenta atrás en el Gobierno. La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, dejará su puesto en el Ejecutivo para centrarse en la campaña como candidata del PSOE, una decisión que obliga a Pedro Sánchez a afrontar una remodelación, al menos parcial, de su gabinete.

El presidente andaluz, Juanma Moreno, ha anunciado el adelanto electoral al próximo 17 de mayo tras firmar el decreto de disolución del Parlamento autonómico. Un movimiento que, aunque calificado de "técnico", pone en marcha los plazos electorales y tiene consecuencias directas en La Moncloa.

Montero se somete a examen… y Sánchez con ella

La candidatura de Montero no solo pone a prueba a la propia vicepresidenta, sino también al presidente del Gobierno. Fue Sánchez quien decidió situarla al frente del cartel socialista en Andalucía, donde se medirá a un PP que aspira a revalidar la mayoría absoluta lograda en 2022.

En el PSOE eran conscientes de que el calendario apremiaba. Desde hace semanas, voces del partido, especialmente en Andalucía, reclamaban que Montero se volcara en el territorio. Ella misma había reiterado que abandonaría el Gobierno en cuanto se convocaran oficialmente las elecciones.

Según su entorno más cercano, la salida será inmediata. Dejará la Moncloa en cuanto se haga efectiva la disolución del Parlamento andaluz. Aseguran que afronta esta nueva etapa con ganas y preparada para una campaña que se anticipa exigente.

Una remodelación obligada

La marcha de Montero obliga a Sánchez a mover ficha. No se trata solo de cubrir una vacante relevante, sino de reequilibrar el núcleo duro del Ejecutivo, ya que la vicepresidenta es, tras el propio presidente, una de las principales figuras del llamado sanchismo.

Entre las opciones sobre la mesa, destaca la posibilidad de mantener el perfil femenino en la vicepresidencia. En ese caso, la portavoz del Gobierno, Elma Sáiz, parece la figura más relevante. Con Sánchez Carmen Calvo, Nadia Calviño y la propia montero han ocupado el cargo.

También gana peso el nombre de Félix Bolaños, uno de los hombres de máxima confianza de Sánchez, que podría reforzar su papel dentro del Ejecutivo. Sin embargo, no está claro si el presidente optará por mantener la estructura actual de vicepresidencias o repartir las funciones que deja de ejercer Montero.

Otra alternativa es no cubrir formalmente la vacante y repartir sus competencias. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, asumiría las cuestiones económicas, mientras Bolaños consolidaría su influencia en el núcleo de decisión.

A estas incógnitas se suma una más: quién se hará cargo del Ministerio de Hacienda. Montero deja el cargo sin haber conseguido la aprobación de los Presupuestos en toda la legislatura.

Otra ministra a autonómicas

Montero no es la primera ministra que se lanza a una contienda autonómica. El precedente más reciente, el de Pilar Alegría en Aragón, no resultó favorable para los socialistas. Aun así, en el entorno de Sánchez defienden la estrategia y confían en que la vicepresidenta pueda mejorar las expectativas del partido en Andalucía.

Mientras tanto, el PP de Juanma Moreno encara la campaña desde una posición sólida, con la intención de convertir las elecciones en un plebiscito sobre su gestión al frente de la Junta.