La exdirigente de Podemos Carolina Bescansa considera que en estos momentos no existen "pruebas" contra el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero en la investigación relacionada con el rescate de Plus Ultra, aunque admite que hay "cosas muy feas" que, en su opinión, "no son defendibles".
Durante su intervención en Por Fin, Bescansa señala que el auto judicial contiene "indicios muy contundentes" y "muy sólidos" que justifican una investigación "a fondo", especialmente sobre algunas de las personas implicadas en la trama.
"Por lo menos por lo que se deduce de lo que se ve en los autos, no hay pruebas contra José Luis Rodríguez Zapatero, aunque haya cosas que son muy feas y que a mí me parecen muy feas y que no me parecen defendibles", afirma.
La analista explica que todavía queda recorrido judicial para que los investigadores y la UDEF puedan recopilar posibles pruebas que aclaren dos cuestiones. La primera, si Zapatero "presionó sobre un funcionario público" para facilitar ayudas a la aerolínea investigada. Y la segunda, el origen y la justificación de unos ingresos vinculados presuntamente a comisiones relacionadas con el rescate.
Bescansa sostiene que esas son "las dos cosas" que el expresidente tiene que explicar. "No hay pruebas en su contra, pero sí indicios sólidos de que puede haber tanto tráfico de influencias como cobro de comisiones a cambio de esas influencias", apunta.
Por su parte, la periodista Carmen Ro considera "lógico" el silencio mantenido hasta ahora por Zapatero y lo atribuye a una estrategia diseñada por su defensa. Según explica, el expresidente habría optado por seguir las recomendaciones de su abogado y evitar comparecer públicamente mientras avanza la investigación.
Ro subraya además que Víctor Moreno, el letrado elegido por Zapatero, no es penalista sino procesalista, una especialización centrada en analizar posibles defectos o nulidades dentro del procedimiento judicial.
"Estos abogados buscan nulidades en el procesamiento y todos los defectos del proceso", explica la periodista, que considera que esa línea de defensa requiere "mucho tiempo" y también "mucho músculo" jurídico.
Aunque reconoce que el silencio puede perjudicar la imagen pública del expresidente, Carmen Ro insiste en que la prioridad de la defensa no es ahora mismo la opinión pública. "Entiendo que el abogado le ha hecho entender que se está jugando algo más que la opinión pública", concluye.

