FIN DEL TABACO

Phillip Morris busca una transición para adaptarse al nuevo consumo: "El 42% de nuestra facturación viene de productos sin humo"

El fin del tabaco está cada vez más cerca y Phillip Morris lidera la carrera hacia dicho objetivo. La empresa tabaquera mantiene que su objetivo es que "el cigarrillo sea una pieza de museo".

Cetarsa aumenta un 6% la contratación de tabaco a los cultivadores en la nueva campaña, hasta los 16,6 millones de kilos

Vapeo precoz: crece el consumo de cigarrillos electrónicos entre los jóvenes

Toño López-Carrasco

Madrid | (Publicado 16.04.2026 16:37)

Entrevista a Daniel Cuevas, director general de Philip Morris Iberia.

Una nueva era se avecina en cuanto al tabaquismo se refiere. La empresa Phillip Morris, dueña de marcas como Marlboro, Chesterfield, L&M, Parliament o el propio Philip Morris, ha expuesto este jueves 16 de abril su firme decisión de dejar de vender cigarrillos. Por muy impactante que parezca, buscan, de esta forma, ofrecer a los fumadores una alternativa menos nociva, como el dispositivo de calentamiento IQOS y las bolsas de nicotina.

Como ha anunciado el director general de Philip Morris España, Daniel Cuevas, "el negocio libre de humo representa ya más del 40% de nuestros ingresos", lo que supone "una excelente noticia y significa que vamos en la buena dirección". "Nuestra ambición es que, para 2030, esto sea dos terceras partes", ha añadido Cuevas a los micrófonos de Onda Cero.

Transición sin retorno posible

La empresa atraviesa una "transición histórica" hacia alternativas como el tabaco calentado, bajo el nombre de IQOS, como ya ocurre en otros países europeos como Italia o nuestra vecina Portugal, "donde IQOS supera con creces en ventas a Marlboro", la marca por excelencia del grupo tabaquero.

Sin embargo, esta estrategia choca frontalmente con la política antitabaco del Gobierno, que trabaja en endurecer la regulación de todos los productos con nicotina, incluidos los dispositivos sin combustión. Desde Phillip Morris reclaman un tratamiento fiscal y normativo diferenciado, al considerar que estas alternativas son menos perjudiciales que el cigarrillo convencional, aunque no estén exentas de riesgos.

La compañía sostiene que el principal problema del tabaco es la combustión, y defiende que eliminarla puede reducir significativamente la exposición a sustancias nocivas. En este sentido, ha invertido "más de 16.000 millones de dólares en tecnología para llevar a cabo una transformación radical y desarrollar alternativas".

Además, sostienen que el IQOS o las bolsas de nicotina son la herramienta ideal para abandonar el nocivo mundo de los cigarrillos, ofreciendo así una opción menos perjudicial que el cigarro clásico. Al preguntarle sobre el "consumo dual" de productos como el IQOS y el tabaco, Cuevas explica que "lo que nosotros llamamos la 'conversión exclusiva' está a unos niveles muy altos, es decir, el 70% de los que pasan a IQOS deja atrás el cigarrillo", lo que califica como "muy importante".

Por último, ha reseñado que el tabaco convencional puede llegar a convertirse en un producto de lujo, ya que "los precios de los cigarrillos deberían continuar subiendo". Declara que "además, debería tratarse fiscalmente de una manera muy diferente en función de su perfil de riesgo: el cigarrillo es el más tóxico, debería tener el impuesto más alto y productos como el tabaco calentado, los vapeadores o las bolsas de nicotina con perfiles toxicológicos muy inferiores deberían tener una fiscalidad claramente diferenciada y, por lo tanto, inferior".

El precio de los cigarrillos debería seguir subiendo

Daniel Cuevas confiesa así la firme decisión del grupo en "poner finalmente los cigarrillos en los museos, que es lo que de verdad nos gustaría". El pulso entre la industria del tabaco y el Gobierno se produce en un contexto de transformación del mercado, donde los productos sin humo ganan peso a gran velocidad y miran al futuro sin punto de retorno.