"Siempre uno está orgulloso de sus raíces" y "orgulloso de donde soy". Así explica José Manuel Rodríguez el origen de su apodo "Piqui", que nació cuando un señor, que fue doblador también, un banderillero, el Sevilla" le insistió en que "te tienes que buscar un nombre llamativo". Inspirado en su localidad, "como tú eres de Lodosa, el pimiento, el Piquillo", el sobrenombre quedó fijado cuando habló con el Diario de Navarra y puso: "Debuta el novillero de Lodosa, José Manuel Rodríguez, el Piquillo'".
20 años en el encierro
Tras 20 años como doblador, reconoce que "siempre" hay nervios antes del encierro. "Con el paso de los años te pones un poquito más tarde", pero "siempre la responsabilidad" porque "son toros" y "siempre uno tiene ahí la cosilla por el estómago". Antes de salir, llegan los compañeros, cogen el capote, estiran un poco y sueltan tensión. Sobre su trabajo, explica que la función principal es "organizar un poco a la gente conforme va llegando" y "la conducción de los toros cuando llegan a la plaza hacia los corrales". Su misión consiste en "correr los toros por derecho e introducir los toros lo antes posible hacia los corrales".
Diferentes ganaderías
Preguntado por qué resulta más complicado, responde con humor: "las personas somos alguna vez muy necias, pero bueno, todo tiene lo suyo". También subraya que "el encierro es imprevisible" y que "las ganaderías sí, sí se notan". Aunque la función sigue siendo la misma, admite que "hay ciertas ganaderías que están más propensas a que se alteren". Sobre su llegada al puesto recuerda: "tuve la gran suerte de que me ofrecieron el trabajo por la baja de Lalo Moreno". De esa oportunidad asegura sentirse "muy agradecido y orgulloso". Y, pese a saber que te está mirando el mundo entero, concluye: "Tengo la gran suerte que me apasiona lo que hago y a esas cosillas no le echo muchas cuentas".
