El verano modifica nuestras rutinas y también nuestros hábitos alimentarios. Comemos más fuera de casa, cambiamos horarios, picoteamos más y aumenta el consumo de refrescos y bebidas alcohólicas. Ante esta situación, Patricia Lloves, dietista-nutricionista y vicepresidenta del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de Navarra, defiende buscar un equilibrio sin renunciar al ocio. “Esto tampoco significa que tengamos que hacer dieta”, explica Lloves, que apuesta por mantener unos hábitos saludables “sin dejar de disfrutar y sin dejar de salir”. Entre sus principales recomendaciones está escuchar al propio cuerpo y distinguir entre hambre real y hambre emocional. También considera fundamental mantener una buena hidratación, ya que “muchas veces confundimos el hambre con la sed”.
Comer fuera de casa
A la hora de comer fuera, aconseja optar por alimentos frescos y con alto contenido en agua, como las ensaladas, y limitar las salsas y las frituras. También pide moderar el consumo de refrescos y alcohol, que recomienda tomar “de forma muy, muy ocasional”, y priorizar frutas, verduras y productos locales y de temporada. Su conclusión para el verano es clara: hidratarse, elegir alimentos de temporada y, sobre todo, buscar el equilibrio. “Unas vacaciones saludables no son un ocio sin helados y sin terraceo”. Respecto al picoteo, propone hacer una pausa de unos 30 segundos antes de comer para comprobar si realmente existe hambre y pensar cómo nos sentiremos después. Si finalmente queremos darnos un capricho, aconseja comerlo despacio y disfrutarlo, evitando la culpa.
Superalimentos
Lloves desmonta además el concepto de los llamados “superalimentos”. Aunque reconoce que el aguacate “es una fruta buenísima” por su aporte de grasas saludables y fibra, recuerda que ningún alimento puede compensar por sí solo una mala alimentación. “Los superalimentos no existen”, afirma, y señala que se trata de “una estrategia de marketing muy buena” para vender determinados productos.
