La inteligencia artificial no es ya una tendencia emergente, sino una transformación en marcha que está redefiniendo el presente empresarial. Este es uno de los mensajes que nos han dejado en Onda Cero Jon Hernández, experto en IA y participante destacado en el II Foro de Inteligencia Artificial para PYMES, que se celebra este jueves en el Centro Cultural de Noáin, organizado por SDi y Arsys en colaboración con el Ayuntamiento del Valle de Elorz-Noáin, GFM Servicios y Atresmedia Radio.
Hernández ha sido muy claro: “Ya vamos tarde”. Mientras en Estados Unidos los niveles de adopción multiplican por cinco a los de España, muchas empresas siguen viendo la IA como una herramienta puntual y no como lo que realmente es: un cambio estructural y cultural profundo. “No es como Excel o PowerPoint. Es más comparable a la electricidad o a internet. Tiene que estar en todos los procesos”, ha subrayado.
Uno de los principales errores que están cometiendo las pymes, ha explicado, es intentar aplicar la inteligencia artificial como una solución concreta para un problema concreto. A su juicio, el verdadero reto es impulsar un cambio cultural transversal dentro de la organización. No se trata solo de usarla, sino de integrarla estratégicamente desde la dirección hacia abajo.
La IA ya está transformando sectores tradicionales. Hernández citó el ejemplo del ámbito jurídico, donde existen sistemas capaces de revisar documentos legales con mayor precisión, hasta 100 veces más rápido y a una fracción del coste de un abogado. Esto no solo afecta a tareas concretas, sino que obliga a replantear modelos de negocio completos.
En el ámbito comercial, la inteligencia artificial abre también nuevas vías. Desde la mejora en la productividad de los equipos de ventas hasta el posicionamiento en grandes modelos de lenguaje, la capacidad de entender al cliente y personalizar propuestas sitúa a quienes la utilizan en una posición de ventaja. “Si la usas bien, te coloca en el top”, ha afirmado.
Sin embargo, también advirtió de posibles riesgos. A corto plazo, la IA es accesible y relativamente económica, lo que permite a las pymes competir con mayor agilidad frente a grandes corporaciones. Pero a medio plazo podría encarecerse y generar desigualdades entre quienes puedan permitirse sistemas más avanzados y quienes no.
En cuanto al empleo, Hernández ha sido contundente: habrá menos empleo, aunque no necesariamente menos actividad. La mayor productividad implicará que se necesite menos mano de obra para determinadas tareas. En su opinión, el verdadero riesgo no es que todas las empresas despidan trabajadores, sino que sobrevivan únicamente aquellas que integren la IA en su modelo.
También abordó la necesidad de regulación. La velocidad del desarrollo tecnológico supera la capacidad legislativa, y aunque muchas leyes actuales ya son aplicables, el debate ético y social está abierto. “Estamos inventando algo que puede llegar a ser más inteligente que nosotros”, ha advertido.
