Nos hacemos eco en Onda Cero de una investigación periodística de Newtral, firmada por la periodista Noemí López Trujillo, con quien hemos hablado. El trabajo pone el foco en el centro evangélico Vida Nueva, ubicado en Ciriza, que se presenta como un espacio de rehabilitación de adicciones y salud mental pero que, según la investigación, en su interior se habrían aplicado durante años prácticas propias de dinámicas sectarias, especialmente dirigidas al control y sometimiento de mujeres jóvenes en situación de extrema vulnerabilidad.
La investigación, que ha requerido cerca de un año de trabajo, se inició tras la aparición de testimonios dispersos en reseñas de internet y avisos de organizaciones especializadas en la lucha contra las sectas, como RedUNE. A partir de ahí, Trujillo comenzó a contactar con víctimas y a recopilar documentación, informes médicos y testimonios de ex trabajadoras y personas del entorno del centro, con el objetivo de que los hechos no se sostuvieran únicamente en los relatos de las afectadas.
Cinco mujeres que estuvieron internas en Vida Nueva relatan patrones coincidentes: ausencia de terapias basadas en evidencia científica, castigos sistemáticos, control de la vestimenta y del lenguaje, trabajos de limpieza utilizados como sanción y una progresiva anulación de la voluntad. Según los testimonios, conductas como decir una palabrota o vestir con falda corta podían suponer semanas o incluso meses de castigos físicos y psicológicos.
Las víctimas describen una primera fase de “bombardeo amoroso”, en la que se las hacía sentir acogidas y protegidas. Una vez ganada su confianza y obtenida información íntima, ésta era utilizada en su contra para imponer normas de obediencia estricta. Todo ello se producía en un contexto de fuerte carga moral y religiosa, con una idea muy concreta de lo que debía ser una “mujer decente”.
Algunos casos alcanzan extremos especialmente graves. La investigación recoge denuncias de encierros en sótanos o incluso exorcismos. Uno de los relatos más impactantes es el de Mónica, una mujer que permaneció diez años en el centro y a la que se le aseguró que su celiaquía había sido “curada por Dios”, instándola a ingerir gluten como prueba de fe. Los informes médicos confirman que tuvo que ser hospitalizada posteriormente por las graves consecuencias para su salud.
Además, la investigación revela que Vida Nueva ha recibido importantes cantidades de dinero público. Solo en 2025, el centro percibió cerca de 180.000 euros procedentes de distintos ministerios y del Gobierno de Navarra. El departamento de Derechos Sociales del Gobierno de Navarra ha confirmado hoy que retirará al centro del registro de servicios sociales y le suprimirá la subvención tras detectar incumplimientos, como alojar a más personas de las plazas autorizadas.
Aunque no existía un concierto oficial, la periodista explica que profesionales de ámbitos sanitarios y de servicios sociales llegaron a orientar a algunas mujeres hacia este centro.
