La situación es, a juicio de los armadores, peor que durante la crisis energética desatada tras la invasión de Ucrania. Denuncian que el combustible para barcos ha incrementado su precio un 72% en apenas una semana. Si no hay cambios los barcos podrían quedar amarrados en los puertos.
Reclaman al gobierno central y a la unión europea medidas para reducir los precios del combustible además de la movilización del Fondo Europeo de Pesca para compensar el incremento de costes y habilitar ayudas por el cese temporal de actividad.

