La propuesta basada en la “mínima intervención” del estudio de arquitectura Intervento ha resultado ganadora del concurso convocado para renovar la iluminación del entorno monumental de la Catedral de Santiago. La Praza de Praterías será el escenario de esta actuación piloto, que servirá como antesala para una futura implantación progresiva en el resto del conjunto catedralicio.
El jurado internacional decidió por unanimidad seleccionar el anteproyecto Hermes, que obtuvo 95 puntos sobre 100, frente a los 65 alcanzados por las demás propuestas finalistas. El tribunal destacó su “claridad e integridad”, así como su capacidad para evitar la homogeneización del paisaje nocturno mediante una iluminación jerarquizada, basada en gradientes y contrastes.
Según ha informado el Ayuntamiento de Santiago, promotor del certamen, uno de los factores clave fue la estrategia de respeto patrimonial. Hermes es la única propuesta que resuelve la iluminación sin incorporar nuevas instalaciones sobre las cubiertas de piedra, recientemente restauradas en su totalidad.
La decisión se adoptó el pasado 3 de febrero, tras evaluar los tres anteproyectos conforme a los criterios establecidos: calidad y valor del diseño lumínico; viabilidad técnica y económica; y protección ambiental, eficiencia energética e innovación tecnológica. En el apartado de diseño, Hermes obtuvo 45 de los 50 puntos posibles, mientras que en los otros dos bloques alcanzó la máxima calificación (25 sobre 25 en cada uno).
Intervento, con una amplia trayectoria en iluminación ornamental, será ahora el responsable de redactar el proyecto ejecutivo y dirigir técnicamente la obra piloto en la Praza das Praterías.
Esta intervención funcionará como banco de pruebas para su posterior extensión al conjunto del entorno catedralicio, que incluye también las plazas do Obradoiro, Quintana e Inmaculada.
Ahorro energético del 68%
En el plano técnico y económico, el jurado subrayó que la propuesta es “técnicamente muy completa”. Asimismo, valoró positivamente la utilización de luminarias de distintas marcas comerciales, una decisión que, a su juicio, favorece la sostenibilidad económica y facilita el mantenimiento a largo plazo.
Desde el punto de vista ambiental, el proyecto se fundamenta en el criterio de integración y mínima intervención, con un control preciso de los haces de luz para evitar deslumbramientos y reducir la contaminación lumínica. Esta estrategia contribuye a preservar la oscuridad del firmamento y el equilibrio del paisaje nocturno.
El jurado también destacó que el proyecto prevé un ahorro energético aproximado del 68% respecto al consumo actual y que, además, contempla la iluminación ornamental de edificios que hasta ahora carecían de ella.

