Empresas transformadores, comercializadoras, agricultores y políticos participan este miércoles en Cáceres en la jornada 'La importancia del sector tabaquero en la economía extremeña', que tiene lugar en el Palacio de la Generala, y que ha sido inaugurada por la consejera de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Sostenible, Mercedes Morán.
Las nueva normas sanitarias que apuntan a un empaquetado genérico del producto, el uso de fitosanitarios, los bajos precios y altos costes de producción y la climatología son algunos de los aspectos que se han puesto encima de la mesa en esta jornada, organizada por El Periódico Extremadura para analizar el presente y el futuro de un sector clave para la región.
La consejera ha recordado que el sector del tabaco supone el 2,2% del empleo total de la provincia de Cáceres, sobre todo en la comarca de La Vera y Campo Arañuelo, donde "genera riqueza, empleo, fija población, y activa la economía". La región aporta al mercado el 98% de la producción española y el 20% de la europea.
Morán ha destacado que además "no existe actualmente una alternativa que pueda sustituir al tabaco y, por lo tanto, el tabaco tiene que tener futuro", algo por lo que, según ha dicho, está luchando la Junta de Extremadura ante el "foco negativo" que genera este producto.
"Pero la realidad es que es un cultivo legal y, por lo tanto, tenemos que luchar por él y por que continúe en la nueva reforma de la política agrícola común que se está trabajando a partir de 2027", ha apuntado la responsables regional en declaraciones a los medios antes de la inauguración de las jornadas.
Respecto a los impactos en la salud que tiene el tabaco, Mercedes Morán ha resaltado la importancia de preservar la salud pública y su salvaguarda, y "por eso en el etiquetado del tabaco dan esos avisos de los problemas que puede generar el tabaco", pero, a renglón seguido, ha incidido en que "aunque no cultiváramos en Extremadura, se seguiría cultivando en el mundo y la gente seguiría fumando".
"Entonces, lo que tenemos es que avisar a la población de las consecuencias del tabaco", pero "mientras sea legal el tabaco nosotros seguiremos produciendo tabaco", ha recalcado.
Por su parte, el presidente de la Federación Nacional de Cultivadores de Tabaco y presidente de la Asociación de Cáceres de Tabaqueros, Carlos Martín Cañada, ha insistido en el momento "delicado" que atraviesa el sector porque tiene "muchos problemas" con los fitosanitarios, falta de mano de obra y una climatología cada vez más adversa .
"Ser agricultor nunca se ha dicho que sea fácil, ahí estamos aguantando", se ha lamentado Martín, que espera que la próxima campaña sea buena, al tiempo que ha agradecido a las multinacionales el "esfuerzo" que han hecho por subir los precios de compra porque "gracias a esa subida se está aguantando".
No obstante, poco a poco se va abandonando el cultivo por estos inconvenientes porque hace cuatro años la región contaba con entre 8.500 y 8.700 hectáreas y en la actualidad se siembran unas 6.000, lo que supone la pérdida de casi un tercio de los terrenos dedicados al cultivo del tabaco.
A pesar de estas cifras, el sector cree que sigue habiendo futuro porque "nosotros producimos tabaco, no fumadores", ha espetado Martín. "Y sería una hipocresía que hubiera fumadores y tener que traer el tabaco de otro sitio con una trazabilidad distinta que la que estamos teniendo aquí", ha añadido el presidente de la asociación que ha afirmado "rotundamente" que no hay alternativa a este cultivo.
A las jornadas también ha asistido el presidente de Cetarsa, Juan Andrés Tovar, que está al frente de la empresa pública que se dedica a la primera transformación de la hoja de tabaco, y que ha anunciado que este año se incrementará en un 1% la cantidad que se compre respecto a la campaña anterior.
"Es verdad que hace tres años por circunstancias climatológicas, de precios y demás, el sector se dejó unos kilos en el camino, pero ahora por suerte está estabilizado lo que nosotros entendemos que es lo ideal", ha apuntado Tovar. La producción se estima en torno a 22 ó 23 millones de kilos, de los cuales Cetarsa compra 16 millones.
Con estas cifras, Tovar ha señalado que "todo va razonablemente bien", pero "el problema de siempre que tiene el campo es que hay que estar mirando para el cielo, porque hasta el último momento realmente no se sabe qué puede ocurrir con la cosecha".

