El voto particular emitido por el consejero del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) Francisco Castejón sobre la renovación de la autorización de explotación de la Central Nuclear de Almaraz ha puesto de manifiesto importantes dudas técnicas sobre la forma en que se ha evaluado la continuidad de la instalación.El documento incorpora una de las valoraciones críticas más completas conocidas hasta la fecha desde el propio organismo encargado de velar por la seguridad nuclear.
La principal objeción del voto se refiere a la ausencia de una nueva Revisión Periódica de Seguridad. Según el consejero, la autorización para seguir explotando la central se ha concedido sin una revisión integral que analice de forma sistemática todo lo ocurrido en la instalación desde julio de 2018. Esto supone que la decisión de prolongar el funcionamiento de Almaraz no ha ido acompañada de una evaluación global y actualizada de ese periodo, como había venido ocurriendo tradicionalmente en las renovaciones de autorización.
El documento también cuestiona la forma en que se han valorado diversos compromisos de seguridad asumidos en la autorización anterior. Entre otras cuestiones, señala que algunos requisitos siguen sin cumplirse plenamente, cita deficiencias relacionadas con la organización interna de la central, actuaciones pendientes sobre elementos importantes para la seguridad y discrepa de que determinados compromisos puedan considerarse resueltos simplemente porque hayan sido incorporados a programas de actuaciones futuras.
Además, el consejero manifiesta su preocupación por la planificación de los recursos humanos y por el aplazamiento de inversiones relevantes para la seguridad hacia los últimos años de funcionamiento previstos para la central. En su opinión, estas circunstancias requieren una supervisión especialmente rigurosa por parte del CSN.
Aunque considera que las deficiencias detectadas pueden corregirse, el voto concluye que todas ellas introducen incertidumbres sobre la suficiencia de los niveles de seguridad exigibles y que deben resolverse cuanto antes. Esa es la razón por la que el consejero decidió no respaldar el acuerdo mediante un voto favorable y dejó constancia de su posición mediante un voto particular.
Para ADENEX, Greenpeace y Ecologistas en Acción de Extremadura resulta especialmente significativo que estas observaciones procedan de un miembro del propio Consejo de Seguridad Nuclear y se fundamenten en los informes técnicos elaborados por el organismo regulador.
Las tres organizaciones consideran que este documento refuerza una posición que vienen defendiendo desde hace años: la mejor decisión para Almaraz sigue siendo cumplir el calendario de cierre acordado en 2019 entre el Gobierno, ENRESA y las empresas propietarias del parque nuclear español. Ese acuerdo ha servido como referencia para planificar la transición energética, las inversiones necesarias en el sistema eléctrico y el proceso de desmantelamiento de las centrales nucleares. Alterarlo ahora rompería un marco de planificación consolidado durante años, además de prolongar el funcionamiento de una central con más de cuatro décadas de actividad y seguir generando residuos radiactivos de alta actividad cuya gestión recaerá sobre las generaciones futuras durante miles de años.
Por todo ello, ADENEX, Greenpeace y Ecologistas en Acción de Extremadura consideran que las dudas expresadas desde el propio Consejo de Seguridad Nuclear hacen aún más necesario respetar el calendario de cierre de la Central Nuclear de Almaraz y avanzar hacia una transición energética planificada, segura y coherente con los compromisos ya asumidos.

