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El estrés incrementa el bruxismo y refuerza el papel de la fisioterapia especializada

El tratamiento fisioterapéutico combina técnicas de terapia manual intra y extraoral, ejercicios de control motor, recomendaciones posturales y educación del paciente.

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El estrés incrementa el bruxismo y refuerza el papel de la fisioterapia especializada
El estrés incrementa el bruxismo y refuerza el papel de la fisioterapia especializada | Vithas Castellón

El bruxismo, caracterizado por el apretamiento o rechinamiento involuntario de los dientes, continúa aumentando en España y se ha convertido en uno de los principales problemas de salud bucodental. Según datos del Consejo General de Dentistas de España, su prevalencia ha pasado del 6% de la población en 2019 al 23% en la actualidad, situándose entre las tres afecciones bucodentales más frecuentes junto a la sensibilidad dentaria y el sangrado gingival.

El incremento de esta patología, estrechamente relacionado con el aumento de los niveles de estrés y ansiedad, ha provocado también un mayor número de trastornos de la articulación temporomandibular (ATM). Los especialistas advierten de que el bruxismo sin tratamiento puede ocasionar desgaste y fracturas dentales, cefaleas, dolor cervical, alteraciones de la ATM y limitaciones funcionales en la mandíbula, por lo que insisten en la importancia de un diagnóstico precoz y un abordaje multidisciplinar.

En este contexto, la fisioterapia especializada en la articulación temporomandibular se ha consolidado como una herramienta eficaz para aliviar el dolor, recuperar la movilidad mandibular y corregir las alteraciones funcionales derivadas del apretamiento dental. Además del tratamiento de la articulación, esta disciplina interviene sobre la musculatura cervical y craneomandibular, cuya implicación resulta clave en este tipo de trastornos.

El tratamiento fisioterapéutico combina técnicas de terapia manual intra y extraoral, ejercicios de control motor, recomendaciones posturales y educación del paciente. Su aplicación permite reducir el dolor mandibular y facial, disminuir la tensión muscular, mejorar la apertura y el movimiento de la mandíbula y corregir bloqueos o chasquidos articulares.

Asimismo, la fisioterapia contribuye a prevenir la progresión del bruxismo y a reducir el riesgo de daños dentales mediante pautas dirigidas a controlar los hábitos de apretamiento y mejorar la función mandibular. Los mejores resultados se obtienen cuando el tratamiento se integra en un enfoque multidisciplinar junto a profesionales de odontología y psicología, especialmente en aquellos casos en los que el estrés desempeña un papel determinante en el origen y mantenimiento de la patología.