La Universitat Politècnica de València (UPV) ha desarrollado un innovador modelo basado en tecnologías digitales que ayudan a gestionar de forma sostenible el flujo de visitantes en el entorno de la Catedral, que es uno de los monumentos más emblemáticos y visitados de la ciudad del Turia.
El templo ha pasado de recibir unos 350.000 visitantes anuales antes de la pandemia de coronavirus, a casi el doble el año pasado. Además, en este 2026 se prevé un nuevo aumento de turistas con motivo del Año Jubilar del Santo Cáliz.
Un exceso de visitas puede poner en riesgo el monumento porque se ha demostrado que el dióxido de carbono procedente de la respiración degrada la piedra. Por eso una de las principales innovaciones de este trabajo ha sido colocar sensores para monitorear la calidad del aire interior del templo, como explica una de las investigadoras del proyecto, María José Viñals:
Gracias a los datos aportados por este trabajo los responsables de la Catedral ya han empezado a tomar medidas. Las primeras en la capilla del Santo Cáliz, según ha destacado el gestor cultural de la Seo, Carlos Gener:
Otra de las consecuencias del exceso de visitantes son las aglomeraciones puntales, que pueden generar situaciones de peligro e inseguridad. En este sentido, el trabajo de la UPV ha permitido obtener estimaciones sobre los flujos de personas en el centro histórico de València durante casi tres años usando drones, videocámaras y conteos manuales. Esta parte del trabajo ha despertado el interés del Ayuntamiento con el fin diseñar medidas de gestión y prevención de riesgos.
Además, los buenos resultados obtenidos han llevado a este grupo de trabajo de la UPV a implementar este modelo metodológico en otros lugares patrimoniales, como las cuevas con pinturas rupestres del Pomier en la República Dominicana, incluidas en la Lista Indicativa de la UNESCO, y próximamente en el sitio patrimonial de Rione Terra en Pozzuoli, cerca de Nápoles.

