El cantautor cubano Silvio Rodríguez ha actuado esta noche en el Roig Arena en un concierto de cerca de dos horas de duración en el que ha recorrido distintas etapas de una trayectoria artística que abarca más de cinco décadas.
A lo largo de la velada, el trovador de 79 años ha combinado algunos de los grandes clásicos de su repertorio con composiciones más recientes. De sus primeros álbumes ha interpretado temas emblemáticos como “Sueño con serpientes”, “Pequeña serenata diurna” o “Quien fuera”. También ha habido espacio para canciones que consolidaron su popularidad, entre ellas “Escaramujo” y “Ala de colibrí”.
Uno de los momentos de mayor conexión con el público ha llegado con la interpretación de tres de las composiciones más representativas de su etapa de madurez: “Eva”, una reflexión en torno a la curiosidad y la libertad; “El necio”, una declaración de fidelidad a las propias convicciones que se ha convertido en una de las canciones más reconocidas de su repertorio y “La belleza”, esta última interpretada junto a su mujer, la músico Niurka González, y la hija de ambos Malva Rodríguez.
El concierto también ha servido para mostrar la vigencia creativa del artista. A lo largo de la noche han sonado varias composiciones de sus trabajos más recientes, entre ellas “Historia de las sillas”, “Noche sin fin y mar”, “Viene la cosa” y “Nuestro después”.
Fiel a un formato en el que música y literatura conviven de forma natural, Silvio Rodríguez ha reservado asimismo espacio para la poesía recitada. Durante la actuación, ha puesto voz al poema “Halt!”, del poeta cubano Luis Rogelio Nogueras.
Para el desenlace de la velada, el artista ha guardado dos de los momentos más esperados de la noche. Uno de ellos, con “Ojalá”, probablemente la canción más popular de su repertorio, y otro con “Por quien merece amor”, con la que ha puesto el broche final a una actuación marcada por el repaso a algunas de las composiciones más representativas de su carrera.

