Afirman que ha sido una temporada marcada por la entrada de importaciones de hortalizas originarias del hemisferio sur justo al inicio de la recolección, por el cierre del canal Horeca y los mercados de proximidad derivado del Covid-19 y por el consecuente hundimiento de los precios ofrecidos a los agricultores entre los seis y los trece céntimos. Una crisis de rentabilidad que según Carles Peris, secretario general de LA UNIÓ de Llauradors ha obligado a los agricultores a destruir campos enteros.
El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, afirma que la situación generada demuestra que las Administraciones han dejado al sector agrario a su suerte. Con la concentración del próximo 26 de junio las dos principales organizaciones agrarias de la Comunitat Valenciana retoman las reivindicaciones que ya venían exhibiendo antes del estado de alarma.

