Poner límites no siempre resulta fácil. Muchas veces nos cuesta decir que no por miedo a decepcionar a los demás, generar un conflicto o sentirnos culpables. Sin embargo, aprender a establecer límites claros es una herramienta fundamental para cuidar nuestra salud emocional y construir relaciones más equilibradas.
La psicóloga Mari Carmen López ha abordado hoy esta cuestión en ‘Más de Uno’, en una entrevista con María José Gimeno, donde ha explicado la importancia de aprender a decir ‘no’ y de expresar nuestras necesidades de una manera clara y respetuosa.
Decir ‘no’ no significa rechazar a una persona ni dejar de preocuparnos por los demás. Significa reconocer también nuestros propios límites: aquello que queremos, que podemos asumir y aquello que no estamos dispuestos a hacer.
Una de las claves está en entender que no tenemos que justificar constantemente nuestras decisiones. Un ‘no puedo’, ‘no quiero’ o ‘prefiero no hacerlo’ puede ser suficiente. Poner límites implica comunicar nuestras necesidades de forma firme, pero sin necesidad de entrar en enfrentamientos.
También es importante distinguir entre poner límites y levantar barreras. Los límites saludables permiten establecer hasta dónde estamos dispuestos a llegar en una relación, mientras que las barreras pueden convertirse en una forma de aislamiento. Por eso, la manera de comunicar ese límite es tan importante como el límite en sí.
Aprender a decir ‘no’ requiere práctica. Al principio puede generar incomodidad, especialmente cuando estamos acostumbrados a anteponer las necesidades de los demás a las nuestras. Pero aprender a hacerlo ayuda a evitar el agotamiento, el resentimiento y determinadas situaciones en las que terminamos haciendo cosas que realmente no queremos hacer.
En definitiva, poner límites es una forma de autocuidado. No se trata de decir que no a todo, sino de saber cuándo queremos decir que sí y cuándo necesitamos decir que no, respetando nuestras propias necesidades y, al mismo tiempo, las de los demás
