La Asociación Residencias Dignas de la Comunitat Valenciana (ReCoVa) denuncia, concretamente en Elche, los casos de la residencia pública de Altabix y la residencia privada Casaverde.
La Residencia de Altabix actualmente se encuentra con la licitación vencida desde octubre de 2022 y sufre, desde inicios de verano, problemas graves de atención. La asociación ha cargado contra el alcalde de Elche, Pablo Ruz, y la edil de mayores, Aurora Rodil, señalando que "se atreven a alardear y realizar afirmaciones vacías mientras los mayores padecen problemas muy serios que vulneran sus derechos fundamentales".
Ester Pascual, presidenta de ReCoVa, ha señalado que "faltan tres enfermeros, lo que supone que no se curan las úlceras adecuadamente. Faltan también auxiliares, lo que supone que a veces no se pueden realizar las duchas semanales. Han estado cuatro días sin fruta en julio, donde, además, en la sala de gimnasio y fisioterapia no hay aire acondicionado y eso implica que los mayores, por estrés térmico, no quieren acudir a realizar la importante movilidad que supone acudir allí".
Asimismo, la organización denuncia que "la cocina de la residencia posee un nivel de suciedad alarmante, aun habiendo recibido una sanción en el pasado, y que el médico de la residencia no está realizando un seguimiento adecuado de la evolución de los residentes, lo que desemboca en ingresos hospitalarios en situaciones muy críticas".
Por su parte, en el caso de la residencia privada Casaverde, donde los familiares pagan casi 3.000 euros al mes por una cama en una habitación compartida, las condiciones denunciadas son similares.
"En la residencia Casaverde de Elche no tienen toallas y los trabajadores tienen que secar a los mayores con sábanas, los alimentos están muy mal cocinados y el fisioterapeuta no tiene el material adecuado. A veces, también encuentran medicaciones tiradas por el pasillo porque, aducen los familiares, que duplican la medicación que se les administra o no se les administra", ha añadido la presidenta de la asociación.
Además, se ha registrado la presencia de personas llorando en salones, sin atención psicológica, o la pérdida de documentación de los residentes, el déficit en el control de citas médicas y falta de seguimiento en los registros.

