OPINIÓN

Blanca Paloma: del "¿quién es esta?" a Eurovisión

La artista ilicitana, representante de España en Eurovisión 2023, ha pasado en menos de un año de ser cuestionada por su elección como pregonera de Elche a convertirse en un ídolo dentro y fuera de la ciudad

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Monserrate Hernández

ELCHE | 12.05.2023 23:27

Blanca Paloma, en Onda Cero Elche, en agosto de 2022 poco antes de dar el pregón desde el balcón del Ayuntamiento
Blanca Paloma, en Onda Cero Elche, en agosto de 2022 poco antes de dar el pregón desde el balcón del Ayuntamiento | Onda Cero Elche

Hace menos de un año, el Ayuntamiento de Elche anunciaba que Blanca Palomasería la pregonera de las fiestas patronales de 2022. Seamos sinceros: la mayoría conocía poco o muy poco (muchos, nada) acerca de la trayectoria de este pedazo de artista ilicitana. Vaya por delante que yo me incluyo en ese grupo, y creo que no pasa nada por reconocerlo. Incluso muchos, y muchas, a los que ahora se les llena la boca de presumir de ilicitana hasta se permitían criticar este nombramiento.

La decisión del alcalde de Elche, Carlos González, y de la concejala de Fiestas, Mariola Galiana, fue tan arriesgada como acertada. Se eligió a un perfil que todavía no había rebasado la línea de la popularidad, pese a su condición de finalista en el Benidorm Fest 2022, para apostar por una ilicitana, de El Altet, cuyos méritos eran mucho más conocidos en Madrid o Barcelona, dentro del restringido mundo de la escenografía, del arte y del cante., que en su tierra.

Antes del paréntesis de la pandemia, los pregoneros venían siendo ilicitanos reconocidos entre la sociedad: el periodista Antonio Parreño (2015), el científico y candidato al Nobel Francisco Juan Martínez Mojica (2016), la actriz Diana Palazón (2017), la periodista Mónica Carrillo (2018), y el futbolista y leyenda del Elche CF Juan Francisco Martínez Modesto ‘Nino’ (2019). Todos con un mérito sobresaliente y una repercusión excelente.

Con la elección de Blanca Paloma, Carlos González se metió en un pequeño ‘lío’. En las redes sociales se pudo leer de todo. En Facebook, por ejemplo: “¿No hay más personas en Elche, que se lo merezcan y mejor preparadas?”, “¡¡¡Nivelazo!!!” (con una suma de emojis de risa), “en su casa la conocerán…” o “se debería hacer promoción de las artistas ilicitanas, que las hay y muy buenas”. En Twitter: “Esta chica, ¿quién es? ¡Pregunto! En serio, ¿a qué se dedica? Yo, ¡a los zapatos!”. Hasta comentarios malintencionados que no vienen al caso.

También es cierto que hubo gente que alabó el gusto del alcalde, aunque seamos realistas: una minoría. El tiempo ha dado la razón a aquella decisión que puso el foco sobre una artista ilicitana con mayúsculas, una chica que se ha ganado con trabajo, dedicación, humildad y una sonrisa el cariño de una ciudad y de todo un país. Hoy no escucho a nadie hablar mal de Blanca Paloma. Ya da igual que gane o que pierda.

Ahora en todos los medios de comunicación se habla de Blanca Paloma. Y de Elche, su ciudad, a la que quiere, de la que se enorgullece y a la que siente agradecida. Algo que nos llena de orgullo, pero que también nos debe servir para saber valorar y detenernos ante el talento, para poner una pausa antes de soltar la primera tontería y que ha demostrado, una vez más, que el tiempo es ese juez que pone a cada uno en su sitio. ¡Ea, ea y ea!