Agricultura

ASAJA exige a la Generalitat medidas eficaces frente a los “graves daños” en los cultivos que provoca la fauna salvaje

En el Camp d’Elx cita ellos el brócoli, la coliflor y la granada Mollar

David Alberola García

Elche |

ASAJA exige a la Generalitat medidas eficaces frente a los “graves daños” en los cultivos que provoca la fauna salvaje.
ASAJA exige a la Generalitat medidas eficaces frente a los “graves daños” en los cultivos que provoca la fauna salvaje. | ASAJA Alicante

La organización agraria ASAJA Alicante ha denunciado “el grave impacto” que “está provocando la fauna silvestre en los cultivos de la provincia” de Alicante, entre ellos el brócoli, la coliflor y la granada Mollar en el Camp d’Elx, que se están viendo afectados por la acción de las cotorras y la paloma torcaz, que se suman a la acción de otros animales presentes en el término municipal ilicitano como el jabalí o los conejos.

ASAJA asegura que “el aumento descontrolado” de especies de animales silvestres, unido “a la falta de medidas eficaces por parte de la administración autonómica causa daños directos en cultivos”, que generan “importantes pérdidas económicas que recaen en el productor y pone en riesgo la viabilidad de muchas explotaciones agrarias”

Entre esos daños, se citan la destrucción de siembras, la pérdida de frutos que se comen los animales o el arranque de plantas, así como indirectos en infraestructuras agrarias: destrucción de sistemas de riego, vallados o caminos rurales.

Para los agricultores, la situación “cada vez más insostenible”.

ASAJA Alicante ha advertido que el actual marco normativo “no es ágil ni eficaz” porque se basa en que los agricultores avisan a los cazadores de cada coto para poder hacer frente a la plaga de fauna salvaje impidiendo actuar con rapidez ante situaciones de sobrepoblación. Con ello, los agricultores critican que los procedimientos son lentos y restrictivos, favoreciendo que determinadas especies alcancen “niveles de plaga”.

Con todo, a juicio de ASAJA, el control de la fauna no puede limitarse únicamente a los espacios cinegéticos, ya que en los últimos años se ha constatado una presencia creciente de los animales citados en zonas no acotadas, explotaciones agrícolas abiertas, áreas periurbanas e incluso dentro de núcleos urbanos.