Seguir la evolución física de Gerard Moreno se ha convertido casi en rutina en Villarreal CF. Cada semana surge la misma pregunta: ¿llegará o no llegará al próximo partido? Las dudas sobre su estado físico han sido constantes, pero también lo es la certeza de que, cuando está disponible, el equipo cambia para mejor
Las cifras no admiten discusión. Con Gerard el Villarreal es un equipo mejor. Con la actual versión el ariete catalán en el campo (sin estar al 100%), el Submarino promedia 2,17 puntos por partido, una cifra que le metería incluso en la pelea por la liga. Sin él, el rendimiento baja hasta los 1,79 puntos por encuentro. En global los azulejeros suman 1.96, los mismos que el Atlético y por detrás de 2.46 del FC Barcelona o los 2.31 del Real Madrid CF. Si la media con Gerard se hubiera mantenido toda la temporada, el Villarreal tendría seis puntos más en su casillero: 57. Seis más que el Atlético, 14 más que el Betis y estaría a sólo tres del Real Madrid. Es decir, equipo ya de Champions sin discusión y peleando por algo más.
En los 12 partidos que ha disputado el delantero catalán, el Villarreal ha firmado 8 victorias, 2 empates y solo 2 derrotas (66,7% de triunfos y apenas 16,7% de derrotas). Sin él, en 14 encuentros, el balance es de 8 victorias, 1 empate y 5 derrotas. El porcentaje de derrotas se dispara hasta el 35,7%.
Con Gerard, más de medio gol más por partido

Pero el impacto no se queda en los puntos. Va directo al bien más preciado en el fútbol: el gol. Hasta la fecha el Villarreal ha marcado 48 goles en Liga. De ellos, 25 llegaron en los 12 partidos con Gerard. En los 14 sin él, el equipo anotó sólo 19.Traducido a medias: Con Gerard: 2,08 goles por partido y sin Gerard baja hasta los 1,35 goles.
La presencia del delantero supone 0,7 goles más por encuentro. Más de un gol extra cada dos partidos. Una diferencia que en la élite separa la Champions de la Europa League.
Las cifras son concluyentes, tanto como los intangibles. Y es que la presencia del ariete de Santa Perpetua permite al Villarreal ganar en control sobre los partidos, clarividencia y ser un equipo más dominador. Su simple presencia transforma la estructura ofensiva y la confianza colectiva. Es por ello que de cara a esta recta final, el Villarreal se agarra a su ‘7’ para soñar a lo grande.

