La confirmación de la absolución de los 16 directivos, ingenieros y vigilantes juzgados por la muerte de seis trabajadores de la Hullera Vasco-Leonesa ha provocado una profunda indignación entre las familias de las víctimas.
La Audiencia Provincial de León ha rechazado los recursos presentados contra la sentencia dictada en primera instancia, cerrando así una nueva vía judicial en un procedimiento que se ha prolongado durante casi trece años.
Manuel Moure, padre de uno de los seis mineros fallecidos el 28 de octubre de 2013 en el Pozo Emilio del Valle, en Santa Lucía de Gordón, recibió la noticia con una mezcla de rabia, impotencia y desamparo.
En conversación con Onda Cero León, Moure relató que conoció la resolución precisamente después de haber acudido al lugar donde se encuentran las cenizas de su hijo. «Vengo de hablar con mi hijo donde están las cenizas y me encuentro con la noticia. ¿Y qué te queda más que impotencia?», explica. Poco después resume con crudeza cómo vive el resultado del procedimiento: «Ahora qué, hala hijo, quédate ahí, que ya está, que no pasó nada, que te quitaron 50 años de vida, pero es igual».
«Los seis tenían que estar vivos»
El padre sostiene que la muerte de los seis trabajadores podría haberse evitado y vuelve a cuestionar las condiciones de seguridad existentes en la explotación. «Soy un padre que le quitaron a su hijo y no tenían que haberlo quitado. Los seis tenían que estar vivos», afirma.
Moure centra parte de sus críticas en la gestión de los problemas de gas en los días anteriores al accidente. Según defiende, ante esas incidencias debería haberse detenido la actividad y retirado a los trabajadores mientras intervenía la brigada de salvamento.
«Llevaban 15 días entrando y saliendo, hay gas y no se para», señala, para añadir a continuación que se podría haber trabajado con la brigada especializada, pero «con los trabajadores para fuera, donde no les pase nada».
«Nos conformábamos con que pusiera culpables»
Más allá de las duras críticas que lanza contra la justicia y las instituciones durante la conversación, Moure asegura que la aspiración de las familias al término de este largo proceso era mucho más sencilla: que existiera un reconocimiento de responsabilidad por la muerte de los seis mineros.
«Yo solo quería que pusieran en el periódico con letra grande “culpables”. Yo sé que a la cárcel no van a ir porque no van a ir a la cárcel, pero, hombre, culpables», afirma. «Tú fíjate si nos conformábamos con poco», añade antes de resumir su petición: «No es pedir mucho».
Más adelante vuelve sobre la misma idea: «No pides dinero, no pides nada. Solo eso, culpables».
La resolución de la Audiencia Provincial supone así un nuevo golpe para unas familias que han mantenido viva durante casi trece años la reclamación de responsabilidades por una de las tragedias más graves de la minería leonesa reciente.

