La Consejería de Educación ha presentado hoy el plan estratégico para la incorporación de la psicología en el ámbito escolar de Canarias, una iniciativa que comenzará a desplegarse en el curso 26/27 con el objetivo de reforzar la atención al bienestar emocional del alumnado y mejorar la respuesta del sistema educativo ante los nuevos retos en salud mental. Según el ejecutivo, supone un avance estructural en la atención educativa, al integrar profesionales de la psicología general sanitaria dentro de los centros educativos públicos de las islas.
El Consejero de Educación, Poli Suárez, subrayó que “este plan responde a una realidad que ya está presente en nuestras aulas y que exige una respuesta por nuestra parte”. En este sentido, destacó que “la salud mental es un elemento clave para la convivencia y el desarrollo de nuestros estudiantes y requiere de nuestro esfuerzo para mejorarla”. Así, explicó que esta iniciativa permitirá “actuar antes y mejor pero, sobre todo, de forma más coordinada, incorporando perfiles especializados que apoyen el trabajo que ya se realiza dentro del sistema educativo”.
El plan contempla la incorporación de un total de 39 profesionales de la psicología —22 en la provincia de Las Palmas y 17 en la de Santa Cruz de Tenerife— en centros educativos isleños, con intervención prioritaria en institutos de educación secundaria, centros de educación obligatoria, centros de educación especial y centros integrados de formación profesional. Esta dotación, que se integrará en cada uno de los equipos de orientación educativa para dar cobertura a distintos centros en función de las necesidades detectadas, permitirá avanzar hacia un modelo que combina la promoción del bienestar emocional, la prevención de riesgos, la detección temprana de dificultades y la intervención especializada. El despliegue inicial alcanzará cerca de 250 centros educativos de las islas, con especial atención al alumnado de entre 12 y 18 años, etapa en la que se concentra un mayor número de situaciones relacionadas con el malestar emocional, las dificultades de adaptación o los problemas de convivencia.
El modelo incorpora un enfoque integral que combina la promoción del bienestar emocional, la prevención de riesgos, la detección temprana de dificultades y la intervención psicológica especializada. Entre las funciones de estos profesionales se incluyen la evaluación e intervención psicológica individual y grupal con el alumnado, la detección precoz de situaciones relacionadas con ansiedad, depresión, acoso escolar o conductas de riesgo, así como el asesoramiento al profesorado y la intervención con las familias. Asimismo, contribuirán a la mejora de la convivencia escolar y al desarrollo de programas de promoción de la salud mental en coordinación con los equipos de orientación.

