El sector del taxi de Menorca endurecerá su medida de presión a partir del próximo miércoles 30 de septiembre y limitará el servicio a los usuarios que acudan directamente a las paradas de taxi. La medida supone dejar de prestar los servicios gestionados a través de centralita, aplicación y web, así como otros servicios privados asumidos por la asociación.
La gerente de RadioTaxi Menorca, Digna Tur, explica en Onda Cero Menorca que la decisión pretende servir como medida de presión para que las administraciones escuchen las reivindicaciones del sector. «No pedimos nada más que tener una reunión y que nos escuchen», señala en una entrevista recogida en el documento.
Los taxistas reclaman desde hace años una actualización de las tarifas. Según Tur, desde 2012 el incremento acumulado habría sido de apenas un 1%, mientras que los costes de explotación han aumentado de forma considerable. El sector asegura que ya ha presentado diferentes solicitudes y memorias económicas para justificar la revisión de precios, pero denuncia que no ha recibido una respuesta satisfactoria de las administraciones.
La medida no se plantea como una huelga, sino como una reducción de los servicios que el propio sector financia. Los taxis continuarán atendiendo los servicios que legalmente deben cubrirse desde las paradas, pero dejarán de asumir determinados servicios de centralita, aplicación y web.
En la práctica, los usuarios que necesiten un taxi tendrán que desplazarse hasta una parada y esperar allí la disponibilidad de un vehículo, una situación que desde el sector comparan con la que existía hace décadas.
Los taxistas aseguran que son conscientes de que la medida puede afectar a los usuarios, especialmente en aquellos establecimientos turísticos que no disponen de una parada cercana. Sin embargo, consideran que el incremento de los costes hace difícil mantener el actual modelo de servicio.
Durante la entrevista, la gerente de RadioTaxi Menorca también ha denunciado la existencia de vehículos privados vinculados a establecimientos turísticos que, según afirma, realizan servicios que competirían directamente con el taxi, como traslados a playas o al aeropuerto.
El sector reclama un mayor control de estas actividades y sostiene que algunos vehículos estarían realizando servicios de transporte de pasajeros que, a su juicio, no les corresponderían. Tur reconoce, no obstante, la dificultad de demostrar estas prácticas y señala que los taxistas no pueden dedicar personal a seguir estos vehículos para acreditar sus servicios.
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