El Servicio de Patrimonio Histórico del Consell ya ha emitido un informe favorable y considera que la propuesta cumple los criterios establecidos para su declaración. El documento destaca que se trata de una manifestación cultural viva, arraigada y ampliamente reconocida por la comunidad menorquina que la practica y transmite.
La propuesta ha sido elaborada por Sili Pons Sabater, a quien se ha encargado la preparación del informe y de las fichas necesarias para la tramitación. El trabajo incluye investigación y trabajo de campo y tiene un coste de 8.175 euros, calculado a razón de 25 euros por hora.
Pons Sabater defiende el menorquín como una modalidad insular del catalán con características propias. Según su análisis, la evolución histórica de la lengua en Menorca, la influencia de Mallorca, la presencia de palabras de origen árabe y los préstamos procedentes de las diferentes etapas de dominación extranjera han contribuido a configurar el habla tradicional de la isla.
El informe pone especial énfasis en el artículo salat, considerado uno de los elementos más característicos del habla menorquina. Su utilización convive con el artículo literario y permanece especialmente extendida en los registros informales y en la lengua oral. El uso del salat, además, no es exclusivo de Menorca, ya que también se conserva en determinadas zonas de Girona y del sur valenciano.
La iniciativa pretende responder también a la progresiva pérdida de determinadas formas lingüísticas tradicionales. La autora señala como factores de riesgo la homogeneización lingüística, la reducción de la transmisión oral entre los jóvenes, la movilidad demográfica, la globalización y la expansión de las nuevas tecnologías.
El menorquín mantiene, según el informe, una presencia destacada en refranes, topónimos, canciones populares y vocabulario vinculado a los oficios tradicionales del ámbito marinero y payés. Su reconocimiento como patrimonio inmaterial busca reforzar precisamente esta dimensión cultural e identitaria.
Para que el procedimiento prospere todavía será necesario contar con los informes favorables de los consejos asesores de Patrimonio Cultural Inmaterial de Menorca y de Baleares, así como del Institut Menorquí d’Estudis (IME), institución científica reconocida por la legislación.
El Consell deberá ahora completar la tramitación y recabar los informes preceptivos antes de avanzar hacia el reconocimiento.

