BASE AÉREA DE SON SAN JUAN

Pilotos de Ala 49-Son San Juan: “Uno de cada cinco barcos del mundo pasa por las aguas que vigilamos en la costa somalí”

La piratería no ha desaparecido y las fuerzas armadas han tenido que aumentar los vuelos de vigilancia en el cuerno de África y países en conflicto como Somalia donde el comercio mundial por vía marítima sigue sufriendo la delincuencia. Hoy hablamos con algunos pilotos destinados a misiones como la de Atalanta, que comparten su testimonio en Onda Cero Mallorca. “Seguimos vigilando una de las rutas marítimas más importantes del planeta”, advierten.

Redacción

Mallorca |

La Base Aérea de Son Sant Joan recibió el Premio Onda Cero Mallorca de Honor 2026. Con motivo de este reconocimiento, Onda Cero Mallorca ha dedicado durante todo el verano una serie de conversaciones en el programa Más de Uno Mallorca, con Elka Dimitrova, para acercar a la ciudadanía la labor que desarrollan los profesionales del Ala 49 del Ejército del Aire y del Espacio.

En esta última entrega, la atención se centra en una de las misiones internacionales más importantes en las que participa la unidad mallorquina: la operación Atalanta, desplegada en el Cuerno de África para combatir la piratería y proteger una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta.

La lucha contra la piratería en aguas de Somalia sigue siendo una realidad. Así lo explican en los micrófonos de Onda Cero Mallorca el coronel Carlos de Montemayor, jefe de la Base Aérea de Son Sant Joan, y el comandante Robert Vives Platero, jefe de la Escuadrilla de Ala Fija y responsable operativo del avión D.4, una aeronave especializada en vigilancia marítima y reconocimiento.

“Uno de cada cinco barcos del mundo pasa por las aguas que vigilamos”, destaca Vives al explicar la importancia estratégica de la zona donde opera la misión Atalanta. “Entre el 16 y el 20% del comercio mundial atraviesa ese corredor marítimo, por lo que nuestra presencia allí contribuye a la seguridad internacional y a la protección de una ruta clave para la economía global”.

La misión europea nace en 2008 para combatir la piratería frente a las costas de Somalia, pero con el paso de los años amplía sus objetivos. Hoy también lucha contra actividades ilícitas como el tráfico de armas, el tráfico de drogas o la pesca ilegal. “La piratería llegó a estar bastante controlada, pero en los últimos despliegues hemos vuelto a registrar ataques y se nos ha requerido aumentar los vuelos de vigilancia”, explica el comandante.

Desde el aire, las tripulaciones del D.4 localizan embarcaciones sospechosas y aportan información de inteligencia esencial para las operaciones internacionales. “Somos una pieza más dentro del engranaje. Monitorizamos barcos, obtenemos imágenes y facilitamos información para que otros puedan actuar”, resume el jefe de la Base Aérea Son San Juan, Carlos de Montemayor.

Las misiones no están exentas de riesgos. Los vuelos se desarrollan sobre extensiones inmensas de mar, lejos de bases alternativas y en un entorno donde aún operan grupos armados. “La seguridad es siempre lo primero. Volamos respetando las distancias de seguridad que nos marca la inteligencia militar y adaptándonos constantemente a las condiciones de la misión”, señala Vives.

El coronel recuerda que la experiencia internacional del Ala 49 va mucho más allá de Somalia. “Hemos participado en Afganistán, en evacuaciones médicas, en misiones de cooperación en África o en operaciones relacionadas con la crisis migratoria en el Mediterráneo. Tenemos una amplia trayectoria fuera de nuestras fronteras”.

Para ambos militares, el valor de estas operaciones no reside únicamente en la misión, sino también en el aprendizaje humano y profesional. “Es muy gratificante comprobar que todo el adiestramiento realizado en España funciona cuando llegas a zona de operaciones”, afirma Vives. Y añade una reflexión que resume el espíritu de la unidad: “El éxito nunca depende de una sola persona. Somos un rompecabezas en el que cada miembro tiene un papel fundamental”.

Con esta entrevista concluye una serie de conversaciones que ha permitido descubrir desde dentro la realidad de la Base Aérea de Son Sant Joan, una instalación estratégica para Baleares cuya actividad se extiende mucho más allá del Mediterráneo y alcanza algunos de los escenarios más complejos del mundo.