El nuevo servicio de atención a familiares de personas fallecidas por suicidio, impulsado por el Govern en colaboración con Cruz Roja, prevé atender a unas 450 personas en los próximos dos años.
Según ha explicado este lunes la consellera de Salud, Manuela García, en rueda de prensa, el programa consiste en una serie de talleres en los que los familiares estarán acompañados. Se trata de un servicio complementario al tratamiento psicológico ya disponible.
El protocolo de actuación establece que los familiares podrán acudir directamente a Cruz Roja o ser derivados por su médico de familia. El objetivo, según ha señalado la consellera, es que las personas se sientan acompañadas por otras que han vivido una situación similar.

