Monólogo de Alsina

Alsina señala el "carajal arancelario" en el que Trump ha sumido al mundo: "Ya nadie entiende nada"

El director de Más de uno ha destacado el caos en el comercio internacional desatado tras la llegada del presidente de EEUU al poder y que se ha agravado tras la reciente sentencia del Tribunal Supremo estadounidense.

Carlos Alsina

Madrid |

Monólogo de Alsina, en Más de uno

Déjenme que les cuente una historia, que es muy corta, ya verán.Y que no va del 23-F. Antonio Tejero, por cierto, al final no se murió. O sea, alguna vez morirá, como todos, salvo Christopher Lambert cuando hizo de Connor McLeod.

No, la historia de hoy es mucho más reciente. En octubre de 2019 Córdoba, en Argentina, acogió el Congreso Internacional de la Lengua Española.

Era una época en que este Congreso tenía menos eco que ahora porque aún no se había lanzado el director del Cervantes, García Montero, a hacer oposición a la Real Academia y Muñoz Machado -ninguno de los dos es inmortal pero llevan ya siete años en el cargo, Muñoz Machado porque lo eligieron en votación los académicos y García Montero porque lo eligió a dedo Pedro Sánchez, es, con Marlaska y Margarita Robles, su ministro más veterano-. Pero me disperso.

El caso es que se celebraba el Congreso de la Lengua e invitaron a pronunciar una ponencia con reclamaciones a la Academia a Marcos Mundstock, la mejor voz que ha dado la radio argentina y fundador de Les Luthiers. Mundstock, que desgraciadamente era mortal (fallecería al año siguiente) declinó su presencia, pero no declinó la ponencia, quiero decir que la escribió y la grabó en vídeo para que se emitiera en el Congreso. Y entre otras cosas hizo un elogio, quizá envenenado, de los libros de autoayuda, de los que se confesó no solo lector, sino supuesto autor.

Más que los libros de autoayuda, lo que reclamó fueron libros de autolectura, o sea, que se lean solos para ahorrar al lector el esfuerzo de ponerse a entender lo que ahí se dice. Esta ponencia tan lutheriana (no confunfir con luterana porque sería tanto como confundir a Lutero con Mastropiero) inspiró nuestra sección de los jueves 'No nos hagamos daño', aprovecho para contarlo ahora que Jorge Freire está de baja paternal. Una sección de autoayuda para encarar la compleja actualidad de cada día.

Y si les cuento esto es porque hay días —y este es uno— en que la actualidad conspira para volvernos a todos locos. Hago mía la frase de un señor que se llama Bernardo Lange y es alemán, sesenta y ocho años, licenciado en teología. Es socialdemócrata y eurodiputado. Y como presidente de la comisión de Comercio del Parlamento Europeo se supone que es uno de los mayores especialistas en la relación comercial entre la Unión Europea y los Estados Unidos.

Bien, este señor escribió ayer en las redes sociales: "Ya nadie entiende nada". Se entiende que empezando por él. Ya nadie entiende nada sobre los aranceles y cuáles sí, y cuáles no, y si entonces Trump puede inventarse uno nuevo para desquitarse del Tribunal Supremo o no puede.

El carajal arancelario o qué sucede ahora con aquel acuerdo del que presumió Von der Leyen que consistió en que nos resignábamos a una tasa del 15% a nuestros productos para evitar que Trump nos cargara con una del 30%, que es lo que había anunciado inicialmente.

La actualidad conspira para volvernos a todos locos

El viernes ocurrió en Estados Unidos lo que Trump nunca previó: que el Tribunal Supremo, ejerciendo de tribunal máximo de garantías -lo que aquí vendría a ser el Constitucional- le tumbó al gobierno federal la política arancelaria aun siendo la mayoría de ese tribunal conservadora, incluidos magistrados nombrados por Trump que han votado contra él (pero qué me estás contando, Pumpido nunca lo haría).

La reacción de Trump el viernes sí fue un poco la que tiene el gobierno aquí cuando alguna sentencia le es adversa: elogió el voto particular de los jueces de la minoría, como si fueran los que tienen la razón de su parte, e imputó a los de la mayoría haberse columpiado.

Los patriotas y los traidores, todo muy Trump. Cargar contra los jueces que disienten del gobierno es santo y seña del trumpismo, da igual donde ésestee haga carne. Lo siguiente que hizo Trump fue anunciar que, como le tumban los aranceles a la carta (mal llamados recíprocos) pondrá un arancel global del 10%.…que al día siguiente ya había subido al 15.

Aquí, en la Unión Europea, ya han hecho cuentas los técnicos de la comisión y lo que les sale es que este nuevo arancel se aplicaría añadido a otras tasas anteriores y daría como resultado más de un quince. Y que, además, al ser el mismo 15% ya para todos los países del mundo dejaría en papel mojado el acuerdo aquel que firmó Von der Leyen y que contemplaba ventajas competitivas para los productos europeos.

Total, que ayer difundió un comunicado la Comisión Europea, curándose en salud (o poniéndose en lo peor) recordándole al gobierno Trump que los acuerdos han de cumplirse. Pero ocurre, confusión sobre confusión, que el Parlamento Europeo aún no ha ratificado el acuerdo en cuestión, y este señor alemán, estudioso de la teología y del comercio que preside la comisión correspondiente de la Eurocámara, va a proponer hoy que paren las máquinas y se detenga todo porque ya nadie entiende nada. Otra vez Trump sembrando el caos.

Otra vez Trump sembrando el caos

Sánchez mitinero en Ponferrada

En tres domingos van a las urnas los ciudadanos de Castilla y León para elegir nuevo Parlamento. Y para decidir si le dan la victoria otra vez al PP, como en 2022, o al PSOE, como en 2019. Porque en 2019 el PSOE fue capaz de ganar las elecciones en esta comunidad, con el 35% del voto. Mañueco, perdiendo, gobernó con Ciudadanos.

Tres años después, Ciudadanos pasó del 15% al 4,5%, el PP se mantuvo en el 31% pero fue el PSOE el que se dejó cinco puntos y siete escaños. Y fue Vox quien pegó el subidón pasando del 5% al 18%. De modo que sí, Castilla y León tiene vitola de precursora, no solo en el gobierno de coalición PP-Vox, el primero que hubo, un año y medio antes de que Mazón firmara el suyo en la Comunidad Valenciana arruinándole la campaña de generales a Feijóo, sino en el subidón de Vox, al que ahora sitúan las encuestas en el 18% en todo el país, para perplejidad de la izquierda, pero que ya estuvo en el 18% hace cuatro años en Castilla y León.

El líder nacional del PSOE, que responde al nombre de Pedro Sánchez y es muy selectivo, se estrenó ayer como mitinero en Ponferrada y, cero sorpresa, habló de Vox, de Mañueco y de los incendios del pasado verano. No alcanzan a comprender el PSOE cómo, haciéndolo todo tan mal el gobierno autonómico y tan extraordinariamente bien el gobierno central, las encuestas aún le dan la victoria al PP y, sobre todo, no dan opción alguna de gobernar al PSOE. PP+Vox sumarían cincuenta diputados, nueve más que la mayoría absoluta. Si es aquí donde va a medirse la opinión de los votantes sobre los gobiernos de coalición de las dos derechas, los sondeos dicen que sacarán sobresaliente.

La zona cero de los gobiernos de coalición, nueva ocurrencia para presentar la alianza de derechas como una catástrofe… aplaudida, parece, por los votantes. Sánchez es un líder selectivo porque así como se entrega en las campañas electorales autonómicas, con Gallardo, con Alegría, con Martínez, luego se desentiende por completo una vez que ya se conoce el resultado.

Aún están esperando los extremeños a que les diga qué le pareció lo que votaron. Aún están esperando los aragoneses. Más allá de dolerse por la desmovilización de su electorado (y eso que en Aragón hubo más participación que la vez anterior), más allá de imputar a Lambán dejación de funciones (como hizo Óscar López sin que Sánchez se lo reprochara), no han merecido los votantes de las dos regiones donde ya ha habido elecciones una reflexión mínimamente seria del secretario general del partido que prometió que ganaría y gobernaría.

Con la misma falsa convicción con que lo promete ahora en Castilla y León. La única esperanza hoy de los socialistas es que Vox le muerda lo bastante al PP como para que, a base de bajar el PP y quedarse como está el PSOE, aún gane Martínez las elecciones y pueda hacerse un Feijóo: proclamarse ganador, pero sin gobierno. Siempre podrá Óscar Puente chotearse entonces de su colega diciéndole eso de ‘de ganador a ganador’.

Pedro Sánchez ejercerá las tres próximas semanas de sostén mitinero de su candidato soriano. En aquella ponencia del Congreso de la Lengua, Marcos Mundstock no habló, por supuesto, de Pedro Sánchez, pero sí de lo enrevesada que resulta la frase "Pedro sujetó al sujeto".