Monólogo de Alsina

Alsina reclama que Marlaska comparezca sin limite de tiempo para explicar el caso del DAO: "No caben los 'off the records', hay que ir de frente"

El director de Más de uno ha destacado "la mancha" que se extiende por la dirección de la Policía Nacional y que podría implicar otras actitudes de abuso y maltrato dentro del cuerpo.

Carlos Alsina

Madrid |

Monólogo de Alsina, en Más de uno

Déjenme que les cuente una historia, que es muy corta, ya verán. Es una parábola india, igual alguien se la ha contado a Sánchez durante este viaje que ha hecho a la India con gran inteligencia. Artificial. Había allí una cumbre.

A una aldea de Kerala llegó una vez un elefante. Nadie hasta entonces había visto uno por dos razones: que nunca se había presentado allí ninguno y que todos sus habitantes eran ciegos. Cuando escucharon las pisadas del elefante, los cuatro vecinos más sabios se dirigieron hacia el lugar del que procedía el ruido para averiguar de qué criatura se trataba.

Cuando estuvieron ya a su lado, el elefante se quedó quieto y se dejó palpar. El primero de los vecinos sabios posó su mano en la trompa, la examinó, y dijo sin dudarlo: "Amigos, es una serpiente, gruesa y derecha". El segundo, que alcanzó a palparle una pata, dijo: "No te equivoques, no es un animal, es un árbol, estoy tocando el tronco".

El tercero puso su mano en el costado del elefante y, confundido, les dijo a los otros: "¿Por qué afirmáis lo que no es? Por su altura y su firmeza, sin duda es una pared". El cuarto sabio examinó la cola y no tuvo dudas: "Amigos, sea lo que sea este objeto ha sido arrastrado hasta aquí con una cuerda, la estoy tocando". El primer sabio, junto a la trompa, replicó: "Que no, que es una serpiente". Y, al palpar un poco más allá, añadió: "Sostiene un objeto duro, liso y afilado, puede que sea una lanza. Seamos prudentes, ¡es una serpiente armada!"

La parábola enseña que reducir una criatura, o un hecho, o un fenómeno a una sola de sus partes conduce a conclusiones no solo erróneas, sino disparatadas. Y que solo teniendo la imagen completa no entiende que está ante un elefante. El elefante de la habitación.

La crisis prolongada que sacude al Gobierno

Los sabios que examinan esta criatura llamada crisis reputacional del partido que gobierna España difieren sobre qué es lo que tienen delante. Uno dice: "Es la corrupción, los Ábalos-Koldo-Cerdán, con sus lechugas y sus chistorras". Dimos poder a tipos que no eran limpios. Otro dice: "Es el trato a la mujer". Los Ábalos y Koldo otra vez, su forma de comprar favores sexuales. Dimos poder a unos puteros.

Otro dice: "Es el acoso sexual", haber ignorado los abusos, exigir a los demás lo que no éramos capaces de hacer nosotros. Los Salazar y los Hernández, los que hicieron y los que encubrieron. Dimos poder a señoros machirulos y abusones. Otro dice: "Son los cambios de opinión", haber prometido unas cosas y haber hecho las contrarias, la falta de palabra, la falta de compromiso, la falta de principios. Hemos convertido la ideología en una cama elástica.

Otro dice: "Es el deterioro de los servicios público". Otro: "Es el estilo de barra de bar que se gastan algunos ministros". Otro: "Es habernos hipotecado a socios poco fiables." Otro: es el estilo chulesco de algunos ministros. Otro: "es la vivienda". Otro: "Son nuestros vídeos de TikTok". Todos se quedan cortos y todos están en lo cierto. La crisis, prolongada, que sacude al partido del gobierno es todo eso a la vez.

Ya habrá perdido la cuenta el propio Sánchez de las veces que, en los últimos meses, ha tenido que pronunciar esta frase: "Ha sido una decepción personal, no sabíamos nada, hemos actuado con contundencia y hemos asumido responsabilidades". Primero fue Koldo. Luego, Ábalos. Más tarde, Cerdán. Después, Salazar. Y ahora, el DAO y el mini DAO. No sabíamos y traicionaron nuestra confianza. El mal ojo para elegir altos cargos ya es santo y seña del presidente-secretario general.

El mal ojo para elegir altos cargos ya es santo y seña del presidente-secretario general

El último de los casos que sacuden al Gobierno amenaza con extenderse. La mancha de la sospecha crece. El abogado de la mujer que acusa de agresión sexual al jefe de la policía ha contado que, a raíz de la difusión pública de este caso, otras mujeres están facilitando información sobre hechos similares atribuidos no al jefe policial caído sino a otros mandos policiales.

En el programa de Sonsoles contó el abogado que llegan nuevas denuncias que afectan a otros comisarios. El Ministerio del Interior dice estar investigando si alguien más, aparte del mini Dao San Juan, estaba al tanto de la situación de la mujer que sufrió la agresión y participó en el intento de tapar el asunto comprando su silencio con ofertas laborales.

Se entiende que la investigación interna la llevarán personas sobre las que no exista posibilidad alguna de que formaran parte de la órbita que el querellado controlaba. Y se entiende que, caso de confirmar los indicios de que el mini Dao intentó silenciar a la víctima será el propio ministerio quien ponga el caso en manos de la fiscalía, porque encubrir un hecho delictivo no es solo reprobable. Es un delito.

Grande Marlaska patinó al hacer depender de la opinión de la víctima su continuidad en el cargo. Tiene a un cargo de confianza a punto de ser imputado judicialmente por agresión sexual. Tiene a la mano derecha de este señalado como sospechoso de encubrimiento.

Y tiene pendiente comparecer en rueda de prensa para que se le puedan formular, sin límite de tiempo, todas las preguntas que hasta ahora el ministerio prefiere responder sin cámaras, y sin micrófonos y sin que se le puedan a atribuir las respuestas al ministro. En un caso como este no caben los off the records. Hay que ir de frente. Con mayor motivo si uno está seguro de que no tiene nada que reprocharse a sí mismo.

En un caso como este no caben los off the records. Hay que ir de frente

El elefante de Sánchez

El elefante de los altos cargos que salieron rana y los escándalos de los que el presidente nunca supo nada ha alcanzado ya tal corpulencia, que es natural que parezcan fruslerías los episodios que se están revelando esta semana a partir de los guasaps inacabables del omnipresente Koldo.

Si los mensajes con su mujer el día de las primarias -mete a los cuatro rumanos- dan fe de la nula devoción que tenía, solo o en compañía de otros, por la limpieza democrática, los que se conocen hoy confirman que el ministerio de Transportes fue pervertido para convertirlo en una agencia de colocación de novias, amantes, amigos y enchufados de toda procedencia. Incluida, entre las procedencias, un exministro de nombre José Bono que lo mismo requería que se le echara una mano (favores desde el poder) a un cliente constructor que pedía que colocaran en una empresa pública a un joven del que tenía buenas referencias.

"Te agradecería que le pudieras dar un empujón". Y tanto que Koldo se lo dio. En diez días estaba colocado en Ineco con suelo de treinta y seis mil euros anuales. El que tiene padrino, se bautiza. Enchufismo sin fronteras en el ministerio que dirigía el primer caballero del sanchismo. Y los sabios tocándole el rabo y diciendo que era una cuerda.

En fin, seguro que al presidente, más que la parábola de los cuatro ciegos y el elefante, le gusta la oración atribuida al jefe de la nación lakota, que es india también, pero de los indios americanos. Dice así: "Nunca te subestimes. Cada uno de nosotros ha sido puesto en este tiempo y este lugar para decidir personalmente el futuro de toda la humanidad".

Bueno, el presidente muy de subestimarse no es, más bien todo lo contrario. Y en verdad, tampoco necesita entregarse a la oración para seguir convencido de que el resto de los hombres no sé, pero él ha sido puesto, en efecto en este lugar y en este tiempo, para decidir personalmente el futuro de la Humanidad. Está él, salvando al mundo de trumpistas y tecnoligarcas. Y está Rufián, salvando a España del fascismo.