El Campanu de Asturias volvió a concentrar este jueves toda la atención en Cangas de Onís, donde se celebró su tradicional subasta, marcada este año por la excepcionalidad y la incertidumbre en torno a la pesca del salmón. Finalmente, el primer ejemplar de la temporada fue adjudicado por 9.400 euros a la sidrería gijonesa El Llavianu, tras una reñida puja en la que participaron trece compradores.
El salmón, capturado días antes en el río Sella por el pescador cangués Iván Alonso Peñayos, pesó 6,2 kilos y midió 82 centímetros. La pieza fue pescada en el entorno del puente de Villanueva, uno de los puntos emblemáticos de la tradición salmonera asturiana.
La subasta de este año no fue una más. La habitual puja organizada por el Ayuntamiento de Cangas de Onís y la asociación de pescadores El Esmerillón había sido previamente suspendida debido a la ausencia de ejemplares durante semanas, una situación inédita que refleja el delicado momento que atraviesa la especie. Sin embargo, un grupo hostelero tomó la iniciativa y organizó un evento alternativo en la Finca Villa María, donde finalmente se celebró la venta.
El precio alcanzado, aunque elevado, se sitúa por debajo del registrado en años anteriores. En 2025 el Campanu se vendió por 10.100 euros, mientras que el récord reciente sigue estando en 19.300 euros, alcanzados en 2024. Este descenso refleja tanto la evolución del mercado como el contexto de escasez que rodea la campaña actual.
El retraso en la captura —más de un mes después del inicio de la temporada— y la baja presencia de salmones en los ríos asturianos han condicionado una edición especialmente atípica. Aun así, la subasta del Campanu volvió a demostrar su vigencia como uno de los eventos más simbólicos de la cultura, la gastronomía y la tradición pesquera del Principado.

