El alcalde, Óscar Pérez, explicó que el nuevo modelo permitirá modernizar un sistema que arrastra carencias desde hace décadas y que, pese a seguir operativo, carecía de inversiones estratégicas. “Queremos un servicio moderno, eficaz y sin los problemas históricos que sufren los vecinos”, señaló.
El plan incluirá actuaciones directas por valor de unos 1,5 millones de euros en infraestructuras de abastecimiento y depuración, entre ellas la renovación de redes, mejoras en depósitos o la interconexión del sistema en varias zonas del concejo.
Estas actuaciones incluirán mejoras en depósitos, estaciones de tratamiento y redes de abastecimiento, con especial relevancia para la interconexión de los sistemas en zonas como Moanes y Santiago, donde se renovará gran parte de la red.
El alcalde señaló que estas actuaciones permitirán dar respuesta a problemas históricos del municipio, como la falta de presión en verano o las dificultades de suministro en zonas como La Granda y El Valle, donde actualmente es necesario recurrir al abastecimiento mediante camiones cisterna.
“Estamos construyendo el concejo del futuro, con un sistema moderno, eficaz y capaz de garantizar el suministro durante las próximas décadas”, afirmó.
Estas inversiones municipales se verán reforzadas además por las obras del Consorcio de Aguas de Asturias (CADASA), que prevé destinar unos nueve millones de euros a nuevas infraestructuras de suministro en el municipio.
El regidor defendió que el incremento en la tarifa será moderado, con un impacto de entre uno y dos euros mensuales por usuario. “Si queremos un servicio de calidad, sin averías y con garantías de suministro, tenemos que asumir un coste razonable”, apuntó.
Destacó también la integración en el sistema municipal de varias cooperativas de agua del concejo, que pasarán a gestionarse de forma centralizada, atendiendo a una demanda histórica de los vecinos de Longré, Tablizo, San Pelayo de Sésamo y Arcallana-Las Cruces
Según el Ayuntamiento, esta renovación permitirá solucionar problemas recurrentes como la falta de presión en verano, el suministro irregular en algunos núcleos o la turbidez del agua en episodios de lluvias, reforzando el sistema de cara a las próximas décadas.
