La cigarrera Isabel Fano nos recuerda que ellas fueron durante mucho tiempo las protagonistas de Tabacalera. La vida de cigarrera no la cambiarían por nada. Y fueron pioneras en muchos aspectos, recuerda Héctor. La primera huelga oficial convocada por mujeres en Gijón fue obra suya en 1903, pone como ejemplo. Las cigarreras firmaron una página de la historia sindical y obrera en femenino.
Tabacalera llegó a contar con casi dos mil empleadas. Los hombres eran anecdóticos. Esto tiene un porqué, explica Héctor. Era un trabajo manual que precisaba de mucha mano de obra, y los responsables querían que fuese barata. Y en aquellos tiempos las mujeres eran quienes menos cobraban (niños aparte). En la fábrica de tabacos convivían muchas generaciones, porque podían verse a niñas desde los 10 años hasta ancianas que necesitaban un sustento.
Al margen de sus trabajadoras, el edificio de tabacalera tiene también su historia. Primero fue un convento de las Agustinas Recoletas, pero durante la desamortización de Mendizábal pasó a ser una fábrica. No fue la ubicación original de la fábrica de tabacos de Gijón, pero desde 1843 ya nace la tabacalera que conocimos. Cerró en 2002, víctima de la privatización de la industria de tabacos.
Cuando reabra sus puertas como centro de arte no encontraremos prácticamente nada de su pasado. Héctor Blanco lamenta que se arrasó con prácticamente todo su patrimonio industrial durante los trabajos de rehabilitación.
