UNA CIUDAD IMBATIBLE

Amor a primera vista

María Dreger Knyazkina nació en Sajalin, una isla rusa, y creció en el Cáucaso norte. Cuando abandonó su país natal llegó a Murcia, pero nunca se sintió cómoda. Todo lo contrario a lo que le pasó cuando llegó a Gijón durante unas vacaciones para visitar a su hermano. En pocas semanas se había mudado.

Guillermo Figueroa

Gijón |

Eso sucedió en 2006. Y a lo largo de estos 20 años María sigue convencidísima de su elección. El enamoramiento inicial se ha mantenido y afirma sentirse afortunada. Le encanta la ciudad en la que vive, y cree que los cambios que se han ido viendo son siempre a mejor. Nuestra RECIÉN LLEGADA lo resume muy sencillo: en Gijón siempre se ha sentido en casa.

El cambio de Rusia por España no fue complicado porque, nos cuenta, los rusos (del sur) se parecen bastante a los españoles. Y Asturias es como un Cáucaso Norte en miniatura. Tenemos mar, montaña, paisaje...Tampoco es muy diferente la gastronomía, aunque aquí maría reconoce que su isla rusa nos mejora en eso. Una andarica allí es otro nivel. Lo que no tienen en Rusia es sidra. Y aunque escancia fatal, le encanta. Se define como muy sidrera.

Cuando ella llegó había muy pocos extranjeros en Gijón. Hoy en día hay muchos rusos, afirma. Costó un poco al principio que se confiase en su trabajo, pero a día de hoy tiene la nacionalidad española y un hijo suyo ha nacido en Gijón. Echa de menos algún recuerdo de Rusia, pero nada más. Gijón es una ciudad imbatible dice, porque además de todo tiene un mar que, reconoce, necesita. Y eso que no mete ni un pie en el cantábrico porque está muy frío...pero necesita tener cerca y ver el mar.