Desde el principio se le dio bien el atletismo y las carreras de obstáculos. Probó otros deportes (no el fútbol y el baloncesto que solo le gustan como espectador) pero fue el atletismo el que le atrapó. Hasta el punto de que se pasa todo el día pensando en el entrenamiento. Le da igual si está enfermo. Disfruta con sus compañeros e intentando seguir mejorando. Por eso cuando le llegó una lesión a finales del año pasado lo pasó mal porque no es en casa encerrado sino en la pista donde le gusta estar.
Disciplina y amor por el deporte son sus claves para competir y ganar. Cuida su alimentación y es consciente de que debe dejar de lado un poco el móvil por la noche y dormir más. Sabe que tiene potencial de mejora, no sabe si en plan explosión o poco a poco, y quiere intentarlo. Sabe lo que vale y sale a correr sin miedos, disfrutando (aunque se pone un poco nervioso en las competiciones) y se ha puesto como meta, como gran sueño, ser convocado por la selección española. Le da igual en qué competición. Solo quiere estar ahí, y ya estuvo a punto pero la lesión le frenó.
Corredor de fondo, sin buen sprint, Sergio no piensa en la estrategia porque prefiere ir tomando decisiones sobre la marcha, por lo que es importante tener a un entrenador como Nacho Lacarra orientándole. Se nota además su madurez al hablar de futuro. Se planteará si deja de correr cuando vea que no sigue mejorando aunque las posibilidades de vivir de su deporte son escasas. Su futuro profesional le lleva a la medicina, grado que quiere estudiar desde muy pequeño.
Sergio afirma que lleva bien las derrotas. En el atletismo no ve rivales sino compañeros. Por eso anima a todo el mundo a probar este deporte o similares. Asegura que en un club como el Wolves born to run se encuentra una familia. Buena parte de sus amigos están ligados a este mundo del deporte y gracias a organizar bien su tiempo puede seguir siendo un chaval de 16 años.
