El 25 de junio comenzaba un incendio en la provincia de Huesca, en La Litera, fue el primero de una serie de fuegos que no han dado descanso en la comunidad aragonesa. En torno a 50.000 hectáreas se calcula que han ardido en el que ha sido el peor verano de incendios en Aragón. Al de La Litera con más de 4.500 hectáreas afectadas, de origen agrícola y con los más de 200 vecinos evacuados, le sucedieron el de Leciñena con más de 3.300 hectáreas quemadas, afectando a la sierra de Alcubierre.
Las fuertes rachas de viento, la baja humedad y las altas temperaturas que se registraron desde finales de mayo fueron causa y dificultad para sofocar rápidamente el fuego. “Durante todo el verano, y seguimos estando, en una situación de riesgo extremo por los incendios forestales. Altas temperaturas prácticamente desde mediados de mayo y ausencia de lluvias desde prácticamente principios de junio. Esto hace un cóctel que nos ha llevado a que la vegetación esté en una disposición para arder muy elevada y es lo que ocurría”, explica Miguel Ángel Clavero, director general de Interior y Emergencias del Gobierno de Aragón.
“Las emergencias están cambiando”, asegura Clavero, “como lo hace el clima y la percepción que la sociedad tiene de las emergencias”. Los grandes incendios vividos en Aragón este verano también están enseñando a los profesionales “estamos aprendiendo que hay determinadas pautas meteorológicas que se están repitiendo en los últimos años. Adelanto de las altas temperaturas, de la ausencia de precipitaciones y otro factor que ha variado es la ausencia de las labores tradicionales que se hacían en el mundo rural con los aprovechamientos de leña y los pastoreos”, aspectos que están haciendo que cada vez haya más biomasa que puede provocar incendios “más virulentos, con más energía y, por tanto, más peligrosos”. Explica el director general de Emergencias, quien añade que es “en lo que tenemos que trabajar para el futuro para tener una mayor anticipación”.
En esa anticipación a lo que pueda suceder en un futuro, desde el Gobierno de Aragón se sigue trabajando en las “redes de cortafuegos o de compartimentación del territorio para que los incendios no se hagan excesivamente grandes”, además de priorizar la seguridad de las personas y de las poblaciones a través de los anillos perimetrales de protección que se van a comenzar a trazar en otoño.

