Pablo Rivero se ha convertido en todo un referente del thriller psicológico y ha conseguido que sea su sello literario. Algo que demuestra en su última novela “La Canguro”, una montaña rusa de emociones, un relato que mantiene la tensión de la primera a la última página con giros inesperados. Un texto que indaga en miedos, inseguridades, celos, secretos y mentiras, entre el sentimiento de querer volver a trabajar y la obligación de quedarse en casa para cuidar de los hijos, la sobreprotección y el pensamiento de “no me entienden” en un momento tan vulnerable como es de acabar de ser madre.
“La Canguro” gira en torno a un personaje principal que es Paula, una madre de familia que tiene dos hijos, una prácticamente recién nacida y uno de 12 años, que ha dejado su vida laboral aparcada totalmente para cuidar a sus hijos. “Ha pasado algo que no sabemos, algo muy gordo, que la exige una rutina muy extrema. Es muy extrema en los cuidados de sus hijos, es muy consciente de los peligros, no les saca juntos a la calle, salen siempre por el garaje. Sabemos que hay un pederasta que han liberado. Un entorno muy turbio”, explica Rivero.
El haber escogido a una canguro como protagonista tenía también el objetivo de “romper una lanza a favor de esas mujeres que entran en nuestras casas, pero en las que nunca pensamos en la vida que tienen, en lo que han dejado atrás como sus familias, sus hijos y cómo somos nosotros en la convivencia. He intentado también hacer autocrítica, queremos que se encarguen de todo, pero que no molesten, que la casa esté limpia, pero que no se le oiga”, asegura el autor.
Parte del éxito de “La Canguro” es que se tratan conflictos y problemas muy reales con los que muchos lectores pueden sentirse identificados. “Pequeños conflictos que todos los hemos vivido en lo laboral o en casa, con tu pareja o con tu hijo”, afirma Pablo Rivero. Una novela en la que, por cierto, hay mucha presencia aragonesa, desde el nombre de la directora Paula Ortíz, hasta la obra “Saturno devorando a sus hijos” de Francisco de Goya.
