El primero, y más importante, es que el Sevilla no tiene margen salarial para acometer la entrada de un futbolista más, aunque éste cobrara el mínimo legal para primera división. LaLiga obliga a que los futbolistas cobren. Nadie, por muy altruista que sea, puede jugar gratis o por menos dinero del fijado como mínimo. Por tanto, ese ofrecimiento de Ramos ha sido agradecido pero rechazado. Y además de todo ello, aunque hubiera margen en el límite salarial el club nervionense no ve ético que juegue en el equipo alguien que está negociando para comprar ese equipo.
Al Sevilla le ha quedado una ficha libre. A las salidas de Álvaro Fernández, Ramón Martínez y Alfon le siguieron las inscripciones de Federico Gattoni, que regresó tras su cesión en River Plate, y Neal Maupay, el único fichaje invernal, con lo que quedó una vacante sin cubrir, pero la entidad no dispone de margen salarial para incorporaciones, sea de la naturaleza que sea.

