El Acuario de Sevilla ha inaugurado hoy una nueva muestra con los tiburones como protagonistas. Una experiencia que propone un cambio de perspectiva: dejar atrás los mitos y descubrir la verdadera importancia de estos animales en el océano.
A lo largo de todo el recorrido, el visitante podrá descubrir 9 especies diferentes de tiburones y profundizar en su biología, comportamiento e importancia ecológica a través de una propuesta diseñada no solo para observar, sino para comprender.
“Con esta exposición queremos que el público comience a mirar a los tiburones desde el conocimiento y no desde el miedo. Son especies clave para la salud de los océanos y conocerlos es el primer paso para protegerlos”, señala Rocío Alcázar, gerente del Acuario de Sevilla.
Desde el inicio de la visita, el público puede poner a prueba sus conocimientos a través de un quiz interactivo que podrá repetir al finalizar el recorrido, comprobando lo aprendido y obteniendo una insignia de “Amigo de los tiburones”. Un planteamiento que convierte la experiencia en un proceso de aprendizaje activo.
El itinerario se articula en nueve espacios temáticos que permiten conocer a los tiburones desde múltiples perspectivas. En la zona sensorial, el visitante podrá descubrir cómo perciben el entorno a través de sus sentidos, y en el área evolutiva, viajará millones de años atrás para conocer a uno de los animales más antiguos del planeta, cuya biología sigue inspirando avances científicos y tecnológicos en la actualidad.
“Los tiburones desempeñan un papel clave en la salud de los océanos. Su conservación es fundamental para mantener el equilibrio de los ecosistemas marinos”, explica Javier Landa, conservador del Acuario de Sevilla.
El recorrido incluye también espacios dedicados a su reproducción, donde se pueden observar diferentes tipos de huevos de tiburón y las crías de los tiburones pintarroja y alitán (cuyos ejemplares adultos pueden verse en el tanque de Ensenada canaria), y a su alimentación, donde se muestran las distintas adaptaciones de sus dientes según la dieta.
En el Oceanario, los visitantes pueden observar a los ejemplares de mayor tamaño del acuario (como el tiburón toro, el tiburón gris o el tiburón cebra) y comprender su comportamiento en un entorno que recrea su hábitat. En este espacio, además, podrán contemplar una reproducción de la mandíbula de un megalodón de casi tres metros y compararse con distintas especies a través de una regla de tiburones a tamaño real.
El punto cinematográfico se encuentra en el “camerino del tiburón”, una instalación inspirada en el universo del cine que desmonta la imagen distorsionada que históricamente se ha proyectado sobre estos animales, invitando a redescubrirlos desde una perspectiva más cercana a la realidad.
No todos los tiburones del acuario son grandes, también hay especies más pequeñas con un papel fundamental en el ecosistema, como el tiburón cornudo, que puede verse en la segunda planta del acuario, junto a otras especies de mayor tamaño como el tiburón bambú, el tiburón nodriza de cola corta o el tiburón nodriza leonado.
La dimensión de conservación se desarrolla especialmente en la zona del manglar, donde se presentan varios de los proyectos de tiburones que se llevan a cabo en España y en el propio acuario. Además, a través de diferentes juegos interactivos, el visitante podrá comprender cómo pequeñas acciones pueden contribuir a la protección de estas especies.
“Queremos que cada persona que nos visite salga con una idea clara: los tiburones no son una amenaza, son imprescindibles. Cambiar esa percepción es fundamental para avanzar en su conservación”, destaca Susana Montero, directora de Educación del Acuario de Sevilla.
Como cierre del recorrido, el público podrá convertirse simbólicamente en un tiburón a través de un photocall final, formando parte de una comunidad comprometida con el cuidado de los tiburones y del océano.
Con esta exposición, el Acuario de Sevilla refuerza su papel como centro de divulgación científica y conservación, acercando al público una realidad muchas veces desconocida: sin tiburones, el océano pierde su equilibrio… y con él, una parte esencial de la vida en el planeta.

