Un final pletórico para una edición extraordinaria. El Dique de Levante volvió a llenarse para disfrutar de una última jornada histórica de BRISA. El desenlace estuvo a la altura de las expectativas para cerrar tres días de música marcados por el éxito de público y el extraordinario ambiente.
Sienna fue el encargado de abrir la última jornada de BRISA Festival con un directo cargado de sensibilidad, elegancia y emoción. El proyecto liderado por José Sienna encandiló al público con un repertorio en el que sonaron algunos de sus temas más reconocidos, como ‘Qué fácil es caer’, ‘Esto no es el cielo’, ‘Si yo fuera tú’ o ‘Café para dos’. Su propuesta, que combina pop alternativo, electrónica sutil y letras de gran carga emocional, marcó el inicio perfecto para la última jornada.
Ángel Stanich tomó el relevo sobre el Escenario Victoria con uno de los directos más magnéticos de la jornada. Fiel a su estilo inconfundible, el cántabro desplegó un repertorio cargado de rock alternativo, letras enigmáticas y una puesta en escena hipnótica.
El público cantó a coro algunos de sus temas más emblemáticos: ‘Carbura!’ o ‘Mátame Camión’, junto a temas de su último trabajo ‘Por la hierba’, como ‘Os traigo amor’ o ‘Poquita fe’. Y como por arte de magia, salió el malagueño Sarria a cantar con Stanich ‘Escupe fuego’, haciendo arder de emoción el recinto del Dique de Levante.
La temperatura del festival siguió en aumento con el esperado regreso de ‘Pignoise’. La banda madrileña protagonizó uno de los momentos más celebrados del sábado al recuperar algunos de los himnos que marcaron a toda una generación. ‘Te entiendo’, ‘Todo me da igual’, ‘Nada que perder’ devolvieron el espíritu del mejor pop-rock de los años 2000, en un concierto cargado de vibrante nostalgia, renovada vitalidad y desbordante complicidad.
La generación más ‘noventera’ se agrupó con entusiasmo para escuchar a M-Clan. La banda murciana demostró por qué sigue siendo una de las grandes referencias del rock español con un concierto sólido, enérgico y repleto de clásicos. La banda liderada por Carlos Tarque llegó para celebrar sus 30 años de trayectoria con un repertorio que recorrió más de tres décadas de éxitos, en el que no faltaron temas míticos como ‘Carolina’, ‘Llamando a la Tierra’ o ‘Miedo’, con una impecable puesta en escena y un sonido contundente. M-Clan firmó uno de las grandes actuaciones de la última jornada, reafirmando la vigencia de una formación imprescindible en la historia del rock nacional.
La actividad no se detuvo en ningún momento gracias al Escenario Málaga, que ofreció una programación continua con las actuaciones de RBT, The Ripples, Javypablo, Anadie y La Trinidad, confirmando la apuesta de BRISA Festival por combinar artistas consolidados con algunas de las propuestas más prometedoras del panorama nacional.
Por su parte, el MINI Stage volvió a convertirse en un espacio para el descubrimiento musical, con los directos de Idaira Siles, Guarino, Nina Raku y Bravo Bravo, que aportaron enormes dosis de frescura y una personalidad arrolladora.
La M.O.D.A. protagonizó uno de los conciertos más intensos y emocionantes de la noche, convirtiendo el Puerto de Málaga en una auténtica fiesta colectiva. La banda burgalesa desplegó toda la fuerza de su inconfundible folk, rock y música de raíz. Himnos como ‘Héroes del sábado’ ‘PRMVR’, ‘San Felices’ y ‘1932’ desarborlaron a un público entregado a su apabullante energía.
Y cuando parecía imposible elevar aún más la intensidad de la noche, OBK completó un cierre sencillamente espectacular. El abanderado malagueño de la presente edición (Jordi es del Valle de Abdalajís) realizó un recorrido por 35 años música, una senda que han marcado la historia del pop electrónico español. El público bailó y coreó desde el primer minute un repertorio repleto de hits como ‘Historias de amor’, ‘El cielo no entiende’ o ‘Ay Haiti!’, convirtiendo la clausura del festival en una auténtica celebración intergeneracional.
Con esta última jornada, BRISA Festival 2026 cerró una edición que pasará a la historia como una de las más exitosas desde el nacimiento del festival. La respuesta masiva del público durante los tres días, la calidad artística de un cartel que reunió a algunos de los nombres más destacados del panorama nacional y el extraordinario ambiente vivido en el Puerto de Málaga consolidaron definitivamente a BRISA como una de las grandes citas musicales del verano en España. Un final apoteósico para una edición que volvió a demostrar que la música es uno de los grandes motores culturales de la ciudad.

