El municipio malagueño de Cuevas de San Marcos será el primer escenario de implantación del modelo EPVG-Rural, una metodología que propone integrar la prevención de la violencia de género en la gestión pública municipal y actuar antes de que el daño llegue a producirse.
El proyecto, denominado Espacios Protectores frente a la Violencia de Género en el Ámbito Rural, fue presentado el pasado 24 de septiembre en el Ayuntamiento de Cuevas de San Marcos. La iniciativa se desarrolla en el marco de colaboración entre el Consistorio y el Comité Territorial de Violencia de Género de la Delegación Territorial de Salud y Consumo de Málaga.
El acto contó con la participación de la jefa de Salud en el Área Sanitaria Norte de Málaga-Antequera, Carolina Calero; el alcalde de Cuevas de San Marcos, José María Molina Ruz; y Juana Valentina Ortega Membrive, farmacéutica de Salud Pública e integrante del Comité Territorial, responsable de la presentación técnica del modelo. También intervinieron Adela Romero Ruano, de ACEMUR, AMCA y el Consejo Andaluz de Participación de las Mujeres; y Montserrat de Cuadra, en representación del Ilustre Colegio Oficial de Farmacéuticos de Málaga.
Un cambio de paradigma: prevenir antes de que aparezca el daño
EPVG-Rural parte de considerar la violencia de género como un problema de salud pública cuyas consecuencias afectan no solo a las mujeres que la sufren, sino también a las familias, la cohesión social y la calidad de vida de toda la comunidad.
El modelo plantea avanzar desde una respuesta centrada fundamentalmente en atender las consecuencias hacia una política pública capaz de detectar riesgos, fortalecer factores protectores y actuar de manera preventiva sobre las condiciones sociales, económicas y territoriales que pueden aumentar la vulnerabilidad.
No se trata de crear un nuevo servicio municipal aislado ni de sumar campañas puntuales, sino de ordenar, conectar y evaluar los recursos que ya existen en el municipio. La metodología articula trece programas municipales de actuación relacionados con la igualdad, la accesibilidad, la salud digital, los espacios públicos seguros, la participación comunitaria, la recuperación de las víctimas y la continuidad de las políticas preventivas.
Cuevas de San Marcos, con una población aproximada de 3.500 habitantes, permitirá desarrollar este modelo inicialmente de manera experimental, evaluar su funcionamiento y extraer conclusiones que puedan facilitar su posterior adaptación a otros municipios y realidades rurales.
El ICOFMA, parte activa desde el origen
El Ilustre Colegio Oficial de Farmacéuticos de Málaga forma parte del Comité Territorial de Violencia de Género desde su constitución y mantiene una participación activa en sus líneas de trabajo. Esta presencia responde al compromiso sostenido de la corporación farmacéutica frente a la violencia de género y a su capacidad para aportar proyectos, conocimiento profesional y propuestas de intervención desde el ámbito sanitario.
Montserrat de Cuadra, integrante del Comité Territorial en representación del ICOFMA, explicó durante la jornada la contribución específica que pueden realizar las farmacias comunitarias dentro de este nuevo modelo preventivo.
«La farmacia es un espacio sanitario próximo, accesible y de confianza. Esta cercanía permite detectar señales de vulnerabilidad, escuchar, ofrecer información y orientar hacia los recursos adecuados, siempre desde la formación profesional, el respeto a la voluntad de la persona y evitando cualquier forma de revictimización», señaló.
Esta aportación se integra especialmente en el programa municipal “Red Rural Segura”, concebido para conectar atención primaria, farmacias, servicios sociales, áreas de igualdad, centros educativos, asociaciones y otros recursos próximos. Su objetivo es mejorar la coordinación, facilitar la derivación y convertir los distintos agentes del territorio en una red protectora reconocible para la ciudadanía.
En el medio rural, donde las distancias, la dispersión territorial o la menor disponibilidad de determinados servicios pueden dificultar el acceso a los recursos, la farmacia comunitaria adquiere una especial relevancia. Su presencia estable y su contacto cotidiano con la población la convierten en un agente sanitario capaz de colaborar tanto en la prevención como en la detección precoz y la orientación.
Con su participación en EPVG-Rural, el ICOFMA reafirma su compromiso con una farmacia comunitaria integrada en las estrategias de salud pública y con la construcción de entornos más seguros, coordinados y protectores frente a la violencia de género.

