El ciclo gastronómico A Cuatro Manos continúa avanzando en 2026 con una nueva sesión celebrada en Arara Bistro Bar, esta vez con Diego Gallegos y Álvaro Garrido, chef del restaurante Mina, en Bilbao, compartiendo cocina. Un encuentro que confirma el momento de madurez del proyecto y su voluntad de convertirse en un espacio real de intercambio entre cocinas con voz propia.
Impulsado por Diego Gallegos junto a Higuerón Gran Málaga Resort, el formato cumple cinco años ampliando de forma decidida su mirada hacia el conjunto del panorama nacional. La participación de Garrido —uno de los cocineros más personales y coherentes de su generación— encaja en esa línea de apertura, entendida no como un cruce puntual de nombres, sino como un diálogo construido desde el oficio y el pensamiento culinario.
Producto, memoria y una mirada actual
La cena se desarrolló a partir de un menú degustación creado específicamente para la ocasión, planteado como un recorrido alterno entre ambas cocinas. Cada plato habló desde su propio lenguaje, pero bajo un marco común claro: respeto al producto, técnica precisa y una lectura contemporánea del recetario.
Diego Gallegos abrió la propuesta con una cebolla confitada en su jugo, sabayón de vino de Málaga y caviar ecológico de Riofrío, un pase que resume buena parte de su forma de entender la cocina: finura técnica, vínculo con el entorno y una sensibilidad muy personal hacia el mundo marino. La primera intervención de Álvaro Garrido llegó con una panacotta de queso de oveja Cara Negra, jengibre y guisante lágrima, un plato delicado y muy medido, donde la textura y el equilibrio mandan.
El tramo central trajo uno de los platos más contundentes del menú: esturión al estilo Rossini con tubérculos, de Gallegos, una elaboración reconocible y elegante que vuelve a situar el caviar como eje narrativo. A continuación, Garrido propuso su panceta de Euskal Txerri confitada con cigala, un pase profundo y preciso, construido desde el tiempo, la técnica y un producto de fuerte carga identitaria.
Para el desenlace, Gallegos optó por una combinación fresca y luminosa a partir de guayaba, queso de cabra malagueña y pan de oro, antes de ceder el cierre dulce a Garrido, que firmó unas lías de txakoli con helado de sal de Añana y nueces, un postre sobrio y contemporáneo que conecta paisaje, memoria y territorio.
Un formato pensado para compartir
Más allá del menú, la sesión volvió a poner en valor el espíritu con el que nació A Cuatro Manos: crear un espacio cercano, sin artificios, donde los cocineros se muestran tal y como son, cocinan juntos y conversan con el comensal. No se trata de encadenar platos, sino de vivir una experiencia pensada para una sola noche y para quienes están allí.
Un proyecto consolidado
Esta cita se suma al calendario gastronómico de A Cuatro Manos para 2026, que continuará a lo largo del año con la participación de chefs como Javier Estévez, Macarena de Castro y Begoña Rodrigo (en una edición especial A Seis Manos), Kiko Moya, Kisko García, Iván Cerdeño, Luis Veira, Carito Lou y Rafael Centeno.

