El centro asistencial San Juan de Dios de Málaga forma parte desde 2023 del Programa de Protección Internacional impulsado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Desde entonces y hasta la fecha ha atendido a cerca de 30 personas (27) con edades a partir de los 18 años de países como Colombia, Ucrania, Senegal, Mali o Marruecos, entre otros.
Este programa constituye una respuesta social y humanitaria dirigida a personas solicitantes y beneficiarias de protección internacional que llegan a España huyendo de conflictos, persecución, violencia o situaciones de extrema vulnerabilidad. A través del mismo, la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios desarrolla un modelo de acogida integral basado en la hospitalidad, el acompañamiento y la promoción de la autonomía, ofreciendo apoyo a personas que necesitan reconstruir su proyecto de vida en un nuevo entorno.
Este contempla distintas fases de intervención, comenzando por la acogida temporal y continuando con itinerarios personalizados orientados a la integración. Entre los recursos ofrecidos dentro del área de salud mental del centro, se incluyen alojamiento y manutención, apoyo sanitario, acompañamiento psicológico, aprendizaje del idioma, orientación jurídica y mediación intercultural, a través de recursos comunitarios.
Estas personas suelen haber vivido situaciones difíciles como el desplazamiento forzoso, pérdidas, estrés, experiencias traumáticas como guerras o cambios culturales muy bruscos. Por ello, el equipo multidisciplinar que los atiende - compuesto por un psiquiatra, un psicólogo, una trabajadora social, además de enfermería y otros recursos asistenciales de apoyo y soporte- se centra tanto en su bienestar emocional como en su adaptación al nuevo entorno.
Entre las patologías predominantes, cerca del 40% de los casos contempla síntomas derivados de la situación de estrés grave tanto por las circunstancias de salida de sus países de origen como por el proceso migratorio; y en un porcentaje similar se aprecia sintomatología de la esfera psicótica. Destaca también que en muchos casos (más de la mitad de ellos) aparece consumo de tóxicos entre sus antecedentes. Asimismo, un 15% de los casos atendidos tuvieron relación con la presencia de una enfermedad orgánica, principalmente neurológica; como epilepsia, demencia o esclerosis múltiple.
“Nuestra participación en el Programa de Protección Internacional consiste en la evaluación, tratamiento e intervención en régimen de hospitalización de aquellas personas que dentro de su proceso migratorio han presentado síntomas o signos susceptibles de un problema de salud mental. El nivel de experiencias de sufrimiento de estas personas en el proceso migratorio es alto tras su camino hacia España, donde muchos también padecen dificultades de adaptación a una sociedad culturalmente diferente de la que muchas veces no conocen ni el idioma”, asevera el psiquiatra Melquiades León.
Gracias a la asistencia, al apoyo y al acompañamiento que se les brinda durante su estancia en el Centro Asistencial de San Juan de Dios, con un máximo de estancia de dos años, cerca del 40% de los casos, en el periodo previo al alta y debido a su evolución favorable, ha sido reubicados en una unidad de rehabilitación externa donde el trabajo asistencial y terapéutico prioritario ha ido orientado hacia el desarrollo de su autonomía, normalización y adaptación comunitaria.
“Entre las diferentes intervenciones que se realizan de forma integral, se fomenta la autonomía y el sentido del control, acompañando al paciente en el proceso de recuperar seguridad, ayuda para la toma de decisiones, y se trabajan los pensamientos de desesperanza o indefensión que puedan aparecer por la
situación migratoria o personal”, explica el psicólogo Víctor Padilla. Asimismo, se favorece la participación en actividades grupales que promuevan la integración y se ofrecen herramientas para manejar la ansiedad, el miedo, los recuerdos intrusivos o el insomnio. También se trabajan emociones relacionadas con la migración como la tristeza, la incertidumbre, la preocupación por la familia o la pérdida de referentes.
La labor del equipo del Programa de Protección Internacional pone de manifiesto la importancia de generar espacios seguros, dignos y humanos, donde las personas puedan recuperar estabilidad, confianza y oportunidades de futuro. “Más allá de la asistencia, el programa representa un compromiso con los derechos humanos y con la construcción de sociedades más inclusivas, solidarias y abiertas a la diversidad”, asevera Almudena Ramírez, trabajadora social. La experiencia acumulada por la Orden de San Juan de Dios en España en este ámbito refleja la importancia del acompañamiento integral como herramienta para favorecer procesos de integración sostenibles y respetuosos con la realidad de cada persona.

