El Ayuntamiento de Trevélez y buena parte de sus más de 700 vecinos han iniciado una batalla abierta contra el párroco Rubén Ávila-Arenas, quien ha decidido suspender la procesión de San Benito, una celebración con más de tres décadas de historia que se celebra cada 12 de julio.
La decisión del sacerdote, que llegó al municipio hace cuatro años, ha sido calificada por los vecinos como “unilateral e irreversible”, y ha generado un profundo malestar en esta localidad enclavada en el corazón de la Alpujarra de Granada, dentro del entorno de Sierra Nevada.
“Llevamos cuatro años sufriendo y el pueblo ya no aguanta más”, ha declarado el alcalde, Adrián Gallegos (PP).
El regidor ha confirmado que los desencuentros con el párroco son continuos desde su llegada, pero que esta vez, al impedir la procesión sin margen de diálogo, la situación ha estallado.
Tradición amenazada y denuncias por actitudes homófobas
El conflicto no se limita únicamente a la procesión de San Benito. Según el alcalde y varios vecinos, Ávila-Arenas ha protagonizado comportamientos que califican de racistas y homófobos. Entre los hechos denunciados se incluye hacer sonar cada noche la llamada a difunto —una tradición fúnebre— como castigo simbólico para quienes no asisten a misa.
Además, han expresado su rechazo a los mensajes que el párroco ha emitido en contra del colectivo LGTBI, criticando su participación en la vida parroquial.
Por su parte, el sacerdote ha optado por eliminar sus perfiles en redes sociales, mientras el Arzobispado de Granada ha preferido guardar silencio ante las consultas de los medios.
El dinero de la lotería, otro punto de fricción
La asociación organizadora de la festividad de San Benito también ha hecho público su descontento, vinculando la decisión del cura a un conflicto económico. En su comunicado aseguran que el enfrentamiento comenzó cuando decidieron dejar de entregar las ganancias de la venta de lotería de Navidad al sacerdote.
Tradicionalmente, parte de los beneficios de la lotería y de las fiestas de San Benito se destinaban a mejoras del templo. Según las organizadoras, se actuaba “con la mejor intención, por nuestra iglesia y nuestro pueblo”, y niegan que el único interés sea la fiesta.
Una festividad paralizada, pero no olvidada
Mientras el conflicto sigue sin solución, los vecinos han anunciado la suspensión temporal del resto de actos festivos vinculados a San Benito, aunque han manifestado su intención de retomarlos en cuanto sea posible.
Desde Trevélez insisten en que continuarán buscando apoyos, incluso eclesiásticos, para defender una tradición que consideran parte de su identidad cultural.
