El procedimiento judicial contra el subinspector se celebra tras las denuncias presentadas por su expareja por supuestas manipulaciones del dispositivo telemático de control que el acusado tenía que portar para garantizar el cumplimiento de la orden de alejamiento.
Según han detallado fuentes del caso, la vista oral se desarrollará a puerta cerrada en el Juzgado de lo Penal 4 de Granada, una medida habitual en procedimientos relacionados con violencia de género para proteger a la víctima.
La Fiscalía y la acusación particular, ejercida por la mujer, sostienen que el agente habría quebrantado en varias ocasiones la orden de alejamiento que le fue impuesta en 2023 por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer.
La víctima denuncio manipulaciones del dispositivo telemático
La víctima denunció en repetidas ocasiones alteraciones o manipulaciones de la pulsera telemática que controla la distancia del investigado respecto a ella.
Algunos de estos episodios serán analizados en el juicio que se celebra este lunes, mientras que otros hechos similares se investigan en una causa paralela que continúa en fase judicial.
Por su parte, el subinspector ha atribuido estas incidencias a situaciones accidentales, como haber sumergido el dispositivo mientras estaba en la playa, golpes durante actividades de barranquismo o problemas de cobertura.
Fiscalía y acusación creen que fueron actos premeditados
Tanto la Fiscalía como la acusación particular consideran que estas incidencias no fueron fortuitas, sino acciones deliberadas.
Según sostienen en sus escritos, se trataría de conductas “premeditadas” destinadas a generar malestar en la víctima, que al escuchar los avisos acústicos del dispositivo vuelve a experimentar situaciones de estrés y ansiedad relacionadas con los episodios de violencia sufridos.
Por estos hechos, la Fiscalía solicita que el acusado sea condenado a una multa de 5.400 euros y a indemnizar a la víctima con 3.000 euros por daño moral.
La acusación particular eleva la petición a 7.200 euros de multa y 6.000 euros de indemnización, al entender que, debido a su formación policial, el subinspector es “perfectamente consciente” del funcionamiento del dispositivo y de las consecuencias de manipularlo.
Condena previa por violencia física y psíquica habitual
Este nuevo proceso judicial se suma a la condena dictada el pasado diciembre por el Juzgado de lo Penal número 5 de Granada, que impuso al agente dos años y ocho meses de prisión por un delito de violencia física y psíquica habitual y otro de menoscabo psíquico contra su expareja.
La sentencia ha sido recurrida ante la Audiencia Provincial de Granada tanto por la defensa del acusado, que solicita su absolución, como por la Fiscalía y la acusación particular, que reclaman una pena mayor.
El tribunal provincial deberá fijar en los próximos meses la fecha para estudiar el recurso, mientras continúan los procedimientos judiciales abiertos relacionados con el caso.

