Un tribunal de jurado será el encargado de enjuiciar al conductor acusado de la muerte de dos jóvenes que iban a bordo de su vehículo en la madrugada del 18 de junio de 2024, cuando se estrelló a gran velocidad y bajo los efectos del alcohol y las drogas contra varios árboles y una farola bajo el Cable Inglés de Almería; lugar del que después se marchó tras salir ileso.
El varón circulaba a una "gran velocidad", de hecho, según el fiscal, el conductor habría llegado a alcanzar marchas "próximas a los 160 kilómetros por hora" en una vía de tres carriles restringida a 50 kilómetros por hora. En este sentido, se calcula que el vehículo viajaba por el carril derecho a unos 137 kilómetros cuando llegaba a la altura de la gasolinera que se ubica justo en el tramo en el que la vía entra en curva antes de llegar a la Avenida de Cabo de Gata.
Fue en ese punto cuando el acusado "perdió el control" del coche y se salió de la carretera por la derecha del carril, lo que hizo que el vehículo impactara con el bordillo de la acera y se golpeara después contra una farola y contra un árbol, ambos arrancados por su base debido a la fuerza del impacto. También llegó a rozar un segundo árbol en la trayectoria. Así las cosas, el coche quedó "partido por la mitad" y fallecieron la copiloto y el pasajero trasero del vehículo, pero no así el conductor quien resultó completamente ileso, lo que le llevó a abandonar el lugar del siniestro "sin prestar ninguna atención al estado o situación de los ocupantes" ni alertar a los servicios de emergencias. Además, las pruebas de alcohol a las que lo sometió la Policía Local arrojaron 0,56 miligramos de alcohol por litro de aire espirado en una primera prueba y 0,53 en la segunda, 20 minutos después, cuando el máximo general es de 0,25 miligramos por litro de aire espirado.
Cabe destacar que las acusaciones particulares que ejercen los familiares de los fallecidos plantean penas mucho más severas ante un posible delito de homicidio doloso, al apreciar un dolo eventual, en la conducta del acusado, con condenas que podrían alcanzar hasta los 15 años de prisión por cada una de las muertes frente a los siete años y medio de cárcel que pide la Fiscalía por dos presuntos homicidios imprudentes y un delito contra la seguridad vial.
Además de las penas privativas de libertad, la Fiscalía pide que se le retire el permiso de conducir durante ocho años así como más de 400.000 euros en concepto de indemnización. También deberá afrontar los 4.500 euros en daños al mobiliario urbano ante el Ayuntamiento de Almería, en caso de ser condenado. A la espera de la obtención de informes adicionales, el juicio tendrá lugar en la Audiencia Provincial de Almería.

