MÚSICA ANTIGUA

El 'Espectáculo de las manos' de Andrés Alberto Gómez en el Festival Mare Musicum de Roquetas

Sábado 11 de julio en el Castillo de Santa Ana, la grandeza del clavecín

Onda Cero Almería

Roquetas de mar |

El clavecinista albaceteño Andrés Alberto Gómez trae al festival 'Mare Musicum' de Roquetas piezas de Bach, Rameau, Balbastre y Domenico Scarlatti

Las sonatas se D. Scarlatti se desarrollan en un mundo ambivalente en el que lo bizarro de la vida urbana y lo ensoñador de la vida retirada en palacio conviven dejando patente una marcada frontera entre ambos mundos. Todo cabe bajo la forma sonata: fugas, oberturas, danzas, variación (solo un ejemplo: K61), pastorales, capriccios, tocatas, arias, fantasías, obras de cámara… Lo más destacable de su música es, en primer lugar, el gusto enfermizo por la repetición, es decir, la necesidad de encontrar un mecanismo en el teclado que acústica y armónicamente produzca un efecto agradable, repitiéndolo hasta que sea necesario a modo de «moto perpetuo». Raramente encontramos en un compositor para clavecín un procedimiento tan provechosamente utilizado que le lleve a explorar de una forma tan vanguardista la sonoridad de su instrumento. Por otro lado la mimetización de la danza como recurso para explotar el virtuosismo en el teclado: minuetos, jotas, fandangos, gigas, seguidillas, polonesas, ostinatos … desde lo más sencillo hasta rozar el límite de la capacidad técnica en un clavecín, afán de lucimiento, todo cabe en este universo que no marca límites a la creatividad. También los recursos imitativos de otros instrumentos o técnicas como el rasgueo de la guitarra, el efecto de las castañuelas, fanfarrias, trompetas o la repetición de una misma nota como ocurre en la mandolina, adquieren un efecto perfectamente adaptado al teclado que reelabora la estética sonora del instrumento y da como resultado el inconfundible lenguaje de Scarlatti.

En referencia a los saltos en el teclado, es interesante reflexionar sobre lo que Kirkpatrick explica de esta forma: «El ejecutante comparte el sentido del espacio de un bailarín, y el esfuerzo y tiempo requerido para atravesarlo». Contrariamente a su aspecto, Kirkpatrick podía llegar a tener un humor muy refinado: «afortunadamente para un mero clavecinista, una nota fallida no comporta un cuello roto».

La música de compositores como Rameau, Balbastre o Bach también comparten esta búsqueda sonora instrumental. Todos estos compositores exploraron rutas armónicas muy audaces, recursos expresivos que delimitaron una forma de pensamiento muy concreta en torno al clavecín, y que a la postre le otorgarían un lenguaje propio e inaudito para la época, creando lo que se dio a conocer en Francia como: espectáculo de las manos. Rameau lo justifica así: «el ojo comparte el placer que recibe el oído».

https://www.maremusicum.com/